Crónicas del Absurdistán

Territorio inmenso, porque, como dijo un sabio antiguo, no hay absurdo que no haya sido propugnado por algún filósofo (y abrazado con entusiasmo por algún político).

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Brecha salarial... y postsalarial26 de marzo de 2012

Como todos los años, durante la primera quincena de marzo han menudeado los llamamientos a cerrar por vía legal la brecha salarial entre hombres y mujeres, sobre todo en la cúspide de la pirámide empresarial.

Pero, más allá de la paridad por decreto y cuota, lo difícil será garantizar que el equilibrio económico sustanciado en la nómina a principios de mes se mantenga a lo largo de los 30 días siguientes en el hogar. Al contrario, los datos estadísticos parecen alejarnos cada vez más de la utopía igualitaria en el ámbito doméstico.

Según una encuesta del Pew Research Center, aplicada a 1.260 personas casadas o emparejadas para determinar quién tomaba las decisiones económicas en el hogar, la mujer tomaba más decisiones que el hombre en el 43% de las parejas; el hombre tomaba más decisiones que la mujer en el 26% de las parejas; y las decisiones eran compartidas en el 31% restante.

Dicho sin medias tintas, las mujeres mandan más en casa. Por si fuera poco, esa mayor propensión al mando se refuerza considerablemente cuando ellas ganan más. Según la encuesta mencionada, en las parejas en las que el hombre gana más, las mujeres toman las decisiones en mayor porcentaje que los hombres (42% frente a 30%), pero en las parejas en las que la mujer tiene más ingresos, el reparto de decisiones está mucho más desequilibrado: las mujeres deciden en el 46% de los casos, y los hombres en el 19%. Representados gráficamente, esos resultados tendrían este desalentador aspecto:

ingresos y decisiones

Es decir, cuanto más se cierra la brecha salarial por un lado, más se abre la brecha postsalarial por el otro. Decididamente, la igualdad es un ideal que no se deja atrapar fácilmente.


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El sueño de la razón22 de marzo de 2012

Goya lo escribió al pie de su dibujo: “El sueño de la razón produce monstruos”. Y aclaró la idea en un manuscrito conservado en la Biblioteca Nacional: “La fantasía abandonada de la razón produce monstruos imposibles”. Los cien últimos años de arte y attrezzo urbano le han dado plenamente la razón, pero la época actual se retrata mejor en esta variante de la frase: “La ideología abandonada de la razón produce monstruos imposibles”.

goyaMientras la razón duerme su profundo sueño, la ideología no deja de producir monstruosidades. Esto fue lo que me vino a la cabeza cuando, navegando sin rumbo, vine a parar a la web del programa “Documentos TV” y, para mi sorpresa, me encontré, entre la selección de hitos históricos del veterano programa, el reportaje “O mía o de nadie”, emitido en 1999. Un reportaje ideológico donde los hombres son seres sustancialmente malos y las mujeres víctimas indefensas de esa maldad. Hasta ahí, lo habitual. Pero el reportaje arranca con un dato escalofriante, que recita una voz fuera de plano y, por si alguien no lo ha oído bien, se transcribe simultáneamente en la línea de subtítulos. Ese dato escalofriante, del que la prensa coetánea se hizo amplio eco sin asomo de duda ni rubor, es el siguiente: : “Más de 60 millones de mujeres y niñas murieron en el mundo durante 1997 a causa de la violencia del hombre”.

Tremendo. Sobre todo si nos paramos a considerar que, en 1997, murieron en el mundo unos 54 millones de personas en total (56 millones en 2010), y de ellas ¡60 millones eran mujeres y niñas maltatadas por el hombre! En su día, el reportaje recibió parabienes y galardones, y hoy se expone como joya en vitrina. De nada sirvieron las cartas remitidas a la prensa y al propio programa advirtiendo del descomunal error. La razón colectiva dormía profundamente y, por lo que se ve, sigue sin despertar.

Por poner otro ejemplo, recordemos que las máximas autoridades europeas y, en su estela, las nacionales y municipales, con todo el cortejo mediático haciendo eco, repetían incansables por entonces: “la violencia doméstica causa más defunciones y casos de invalidez entre las mujeres de 15 a 44 años que el cáncer, el paludismo, los accidentes de tráfico y la guerra juntos.” Cualquier debutante en el periodismo puede comprobar con apenas algunos clics que, sólo el cáncer, causa 40 veces más muertes de mujeres que la violencia doméstica en ese tramo de edad. Salvo si su razón está sumida en la gran modorra ideológica.

Podríamos multiplicar los ejemplos. Carlos Marx, padre fundador de una ideología de ramificaciones infinitas que han llegado a todos los resquicios de nuestro entramado social, incluido el de género, no tenía razón, o no la tenía toda, al afirmar que “la religión es el opio del pueblo”. El axioma se ha quedado anticuado: ¡la ideología es el opio del pueblo!


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