Crónicas del Absurdistán

Territorio inmenso, porque, como dijo un sabio antiguo, no hay absurdo que no haya sido propugnado por algún filósofo (y abrazado con entusiasmo por algún político).

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Página de presentación


Donde se dice por qué y para qué se trabaja en esta web: una especie de declaración inicial de principios e intenciones, aunque el paso del tiempo y las circunstancias venideras impondrán, probablemente, cambios de rumbo inesperados.



EL ABSURDISTÁN: UN TERRITORIO IDEOLÓGICO

Según parece, el término "Absurdistán" servía antaño a los disidentes del otro lado del Telón de Acero para referirse -en voz baja, por supuesto- al régimen político que los colmaba de aburrimiento y verdades oficiales o les reservaba, como alternativa, la vida breve y frugal del "gulag". En la actualidad, no faltan en Occidente territorios ideológicos acreedores a esa denominación, muchos de los cuales comparten ancestro común con el Absurdistán soviético. Pero quizás ninguno con títulos tan válidos -por parentesco doctrinal y por méritos propios- como el vigente régimen feminista o -visto desde la otra esquina del cuadrilátero- androfóbico.

"No hay absurdo que no haya sido propugnado por algún filósofo", escribió Cicerón. Pues bien, entre las mil sinrazones que a lo largo de la historia han cobrado cuerpo en el pensamiento individual y colectivo, ninguna de dimensiones tan descomunales como la concebida individualmente por Engels y asumida colectivamente por el feminismo y en virtud de la cual se separa a toda la especie humana en dos bandos (es decir, sexos) irreconciliables y se explica la evolución de todas las culturas y civilizaciones como una relación de opresión de uno de esos sexos por el otro. Según sus tesis, en cada aldea, en cada casa, en cada lecho se ha repetido, durante milenios, la misma feroz e implacable explotación del sexo débil por el sexo fuerte, del proletariado conyugal por la burguesía patriarcal, y esta certeza es ya un elemento tan espontáneo del sistema lógico absurdistano como la percepción de las tres dimensiones o los tres tiempos.

Pueblo elegido, el Absurdistán ha cincelado prejuicios y dogmas indelebles en sus tablas de bronce. El carácter cultural de las diferencias entre los géneros (es decir, sexos con valor político añadido), la explotación milenaria del sexo femenino por el masculino, la violencia unilateral del hombre contra la mujer o la secular discriminación femenina son algunos de sus principios de acatamiento obligado. ¡Admirable contradicción, achacar tanta brutalidad al patriarcado y, al mismo tiempo, al considerarlo depositario único del poder desde el Neolítico, reconocerle el mérito exclusivo de la larga marcha de la humanidad hacia la razón, la ciencia y la libertad!

En todos los análisis feministas, desde los más conspicuos de las ideólogas "históricas" hasta los más cotidianos de la prensa de provincias, y en todas las ramas y subdivisiones de los diversos feminismos, hallamos siempre dos errores básicos de perspectiva. El primero de ellos es la idea preconcebida y nunca revisada de que la mujer ha estado oprimida secularmente por el hombre dentro de la familia y en el seno de la sociedad. Cuanto más examinamos la historia de la humanidad poniendo cuidado en advertir las situaciones, cargas y responsabilidades respectivas de ambos sexos, más nos convencemos de lo equivocado y gratuito de ese prejuicio esencial. El segundo error son los espejismos del futuro, porque consideramos que una sociedad plenamente comprometida con los modelos feministas y avergonzada de los valores masculinos que la han hecho fuerte estará -quizás lo esté ya- indefensa frente a otras sociedades o culturas no feministas que acabarán imponiendo su mayor fortaleza ideológica, demográfica y social y, de paso, quitando de en medio todo vestigio de feminismo.

En una de las secciones de este sitio web se describe el funcionamiento del "monoscopio", artilugio imaginario al que hemos recurrido para representar gráficamente el método feminista de análisis de la realidad. El monoscopio es un automatismo que permite, al observar la diversa y compleja realidad, ver sólo un elemento aislado de ella, y borrar del ángulo de visión el resto de su contenido. En general, ese único elemento percibido es, bajo todas las variantes imaginables, la mujer victimizada por el varón.

Lo que pretendemos en este sitio web es neutralizar esa percepción monoscópica de determinadas realidades y restablecer el mayor número posible de los elementos artificialmente borrados del campo de visión. O, por decirlo en la jerga autóctona, desconstruir el Absurdistán.

[2006]

 

Nota - La idea de utilizar el término "Absurdistán" con el significado descrito procede de la lectura del artículo "Absurdistan in America" (2003), de Stephen Baskerville, una de las voces más reconocidas a nivel internacional por su defensa de los derechos de los padres separados.


En estas "Crónicas del Absurdistán" tratamos de analizar uno de los fenómenos sociales más característicos y trascendentales de nuestra época: el movimiento a favor de los "derechos de la mujer" como reivindicación específica frente a los derechos de la persona y el interés general de la sociedad. Con el término "feminismo" nos referimos, en este sitio web, a la orientación ideológica preponderante y mayoritaria en nuestros días, y no necesariamente a todos y cada uno de los distintos feminismos que han ido acuñándose a lo largo del tiempo, algunos de ellos con una clara voluntad de distanciarse del feminismo "oficial". El vocablo "feminismo", entendido como reivindicación de la igualdad de hombres y mujeres ante la ley, no responde ya a ninguna realidad; en el lenguaje cotidiano, el término "feminismo" se relaciona cada vez más con un proceso de feminización excluyente de la sociedad y con la reivindicación de un trato de favor para la mujer, plasmado en legislaciones o medidas administrativas discriminatorias. Nuestro análisis gira en torno a tres consideraciones esenciales:

  • La falsedad de la percepción histórica de las relaciones intersexuales como relaciones de opresión de la mujer por el hombre, que constituye la piedra angular del feminismo. La relectura de la Historia con criterios comparativos pone de manifiesto la inexistencia de esas supuestas relaciones de opresión masculina y, lo que es más importante, de cualquier asomo de conciencia de clase oprimida en las mujeres hasta la aparición del feminismo moderno, que parece juzgar al sexo femenino como una subespecie intelectual incapaz de comprender su propia situación durante milenios.

  • La instrumentalización selectiva de las diferencias de origen sexual con fines políticos y económicos. Los ejemplos de esta instrumentalización van desde las más pintorescas directivas oficiales sobre el uso políticamente correcto de los géneros gramaticales en idiomas como el español y otras lenguas romances hasta las más injustificables ocultaciones y tergiversaciones de datos sobre la violencia doméstica.

  • El previsible futuro que aguarda a una sociedad vaciada, por efecto de la deriva feminista, de algunos de los principios que la han hecho fuerte y libre y, en particular, de su sustancia demográfica. Para bien o para mal, el proceso de feminización excluyente de la sociedad será el más determinante y de mayores efectos históricos de nuestro tiempo.

Sobre la base de esos tres elementos tratamos de combatir algunos de los prejuicios más generalizados y romper algunos de los consensos más artificiosos de la época actual. Como en el cuento de Andersen, nuestra sociedad parece víctima de un extraño "síndrome del rey desnudo": casi todos reconocen en su fuero interno y en privado que el traje invisible del emperador no existe, pero casi todos alaban en público las aguas, tornasoles y perspectivas de su "género". Lo malo del caso es que la gran inercia ideológica y los enormes intereses creados en torno a esa "perspectiva de género" no se desvanecerán porque un niño grite "¡El rey está desnudo!". ¡Ojalá fuera tan fácil! Al contrario, el error de considerar que las críticas contra el feminismo son críticas contra la mujer es casi universal, y ha dado lugar a uno de los grandes tabúes de nuestro tiempo. El mismo mecanismo psicológico que inducía al público del cervantino "Retablo de las maravillas" a ver realidades imaginarias para no ser tildado de converso actúa ahora sobre las voluntades temerosas de incurrir en delito de machismo u homofobia. 

Por fortuna, la gran ley histórica del aburrimiento está de nuestra parte. Tras varios decenios de omnipresencia política y mediática, el feminismo empieza a cansar. El aburrimiento, gran motor de la historia, apartará a las nuevas generaciones de ese último foco activo de la ideología marxista y las orientará hacia interpretaciones menos maniqueas de las relaciones entre los sexos. Lo que no significa que las cosas vuelvan a ser "como antes". La ley del péndulo, discernible en los pequeños marcos cronológicos de la sociología, no vale para la historia. Las civilizaciones evolucionan por maduración hacia nuevas etapas, pero nunca vuelven sobre sus pasos, y el feminismo es un fenómeno a la escala de toda nuestra civilización. Como señala el historiador Amaury de Riencourt, "la clara conciencia de la dificultad existente en las relaciones entre los sexos es, probablemente, el elemento más significativo de la crisis general de la civilización contemporánea".

Según muestra el menú del recuadro lateral, este sitio web está organizado, por ahora, en cinco secciones principales:

  • La sección Rayas en el agua (antes 20 segundos) empezó con textos magros, todo fibra, concebidos para ser leídos en 20 segundos... o algunos más. Pero como escribir artículos de ocho líneas es más difícil que escribirlos de veinte, al final los textos empezaron a crecer solos, y la sección cambió su antiguo nombre por otro igualmente alusivo a la prisa y a lo efímero, aunque ahora puede leerse sin necesidad de cronómetro.
  • Las Crónicas de investigación se presentan como capítulos de un libro inacabado (en versión HTLM para leer en pantalla, y en formato PDF para imprimir). En ellas tratamos de demostrar que la sociedad llamada "patriarcal" no fue un sistema concebido para oprimir a la mujer, como pregona la teoría más disparatada de todos los tiempos, sino la adaptación inevitable a las necesidades históricas de supervivencia y expansión de las distintas culturas. También intentamos analizar los elementos sociológicos más característicos de nuestro decrépito Absurdistán occidental.
  • La sección Croniquillas de opinión es una especie de cajón de sastre para meter lo que no tiene cabida en otro lugar, básicamente artículos cortos, y quién sabe, tal vez algún día un mal soneto.
  • En el Círculo de autores se reseñan algunas lecturas especialmente significativas. Si llamamos "heterodoxos" a los que piensan de modo distinto o disienten, bien podemos considerar "homodoxos" a quienes piensan lo mismo o coinciden, y reservar el término "ortodoxos" para quienes piensan lo justo o acertado. La utilización de ese neologismo es, por lo tanto, un mero capricho etimológico y no tiene ninguna connotación "de género" ni nada que ver con la heterosexualidad y la homosexualidad, sino con la heterogeneidad y la homogeneidad de las ideas.
  • El Blog de Lucio es un proyecto independiente. Nuestro amigo Lucio quiere un pequeño espacio para dar rienda suelta a sus reflexiones, y nosotros se lo cedemos encantados. Nos ha prometido no apartarse demasiado de la temática y el enfoque de estas Crónicas, aunque no seremos nosotros quienes le pongamos trabas ni bridas.
  • Por último, la sección Blogario está compuesta casi exclusivamente de contenidos ajenos o elaborados en otros contextos y enlaces hacia otros sitios web de interés, pretende ser una recopilación de informaciones básicas, clasificadas por temas para facilitar su consulta. También tiene una página de intercambio de enlaces o "ecos en la globosfera". [A los puristas que hacen aspavientos ante los neologismos blog y blogario, debemos decirles que el primero de ellos es tan novedoso y tan necesario en español como en inglés (de hecho, en 2005 se incluyó en el Diccionario Panhispánico de Dudas, antesala del DRAE), y el segundo es complemento lógico del anterior, resultante de añadirle el sufijo –ario (uno de cuyos significados es “colección, serie de”). En el idioma, como en la vida, se hace camino al andar.]

Entre nuestras anécdotas preferidas figura la atribuida a Steve Jobs, el fundador de Apple y creador de los primeros ordenadores personales, quien, en un momento de dificultades, allá por 1983, trataba de persuadir a su amigo John Sculley, alto ejecutivo de Pepsi Cola, para que se incorporase a su revolucionario proyecto. Se dice que Jobs echó por tierra las objeciones de Sculley, renuente a embarcarse en la imprevisible aventura del diseño informático y los sistemas operativos, con esta frase: "¿Qué prefieres, pasarte el resto de tu vida vendiendo agua con azúcar o cambiar el mundo?".

Esperamos que "Crónicas del Absurdistán" nos permitan aportar nuestra pequeña dosis de cambios positivos al mundo y, al mismo tiempo, librarnos de la sensación de pasar la vida vendiendo agua con azúcar.

[2007/2010]

Aviso para navegantes

sobre los rumbos y derivas de este sitio web


Si en estas páginas se respirase ese moderno oxígeno sociológico -omnipresente e invisible- que es la androfobia y se diese rienda suelta a sus expresiones de aborrecimiento obsesivo por lo masculino, es decir, si en ellas se pusiese el máximo empeño en:

  • reprobar los valores específicamente masculinos y sus manifestaciones históricas,

  • considerar al varón responsable -y a la mujer, víctima- de todos los errores, abusos y males cometidos por la humanidad desde sus orígenes,

  • definir al varón como patriarca opresor y explotador milenario de la mujer, o

  • identificar lo masculino con estereotipos de egoísmo y violencia,

nadie podría acusarnos de no ser ortodoxos y políticamente correctos. Simplemente, estaríamos reiterando la interpretación de las relaciones intersexuales preponderante durante los últimos decenios. Significaría que habríamos elegido el lado oficialmente bueno, la orilla donde confraternizan las facciones rivales del poder y se resignan las mayorías bienintencionadas y condescendientes.

Por el contrario, lo que nos proponemos aquí es estudiar objetivamente la prevalencia de esa extraña pulsión androfóbica en nuestra sociedad, indagar sus orígenes, dejar constancia de sus efectos y denunciar los abusos propiciados por ella bajo el amparo y disfraz de ofertas ideológicas aparentemente más nobles. Por consiguiente, tendremos que aceptar también las consecuencias que siempre aguardan, en la orilla opuesta, a los heterodoxos, es decir:

  • estaremos oficialmente equivocados,

  • tendremos derecho preferente al caso omiso o, como mucho,

  • nos granjearemos la agria reprobación o la represalia de los depositarios del dogma políticamente correcto,

efectos que son, por otra parte, los únicos frutos previsibles de cualquier diminuta semilla de verdad caída en medio de la gran espesura mediática.

Durante los últimos decenios se ha fraguado en Europa una cultura política rigurosamente maniquea. A un lado de la raya se han situado los buenos, absolutamente convencidos de ejercer el monopolio de la bondad; al otro lado, los demás, acomplejados e ideológicamente colonizados por los buenos. En el debate político, lo que más teme cualquiera de los demás -incluidos los mejores del grupo- es que cualquiera de los buenos -incluidos los energúmenos- lo aniquile moralmente, lo exponga al escarnio público, lo reduzca a escoria humana con alguno de los epítetos, tal vez no más de media docena, que constituyen las tres cuartas partes de su arsenal dialéctico.

En particular, y con independencia de lo que callen y sofoquen en su fuero interno, los demás  incurrirán en todo tipo de contorsiones argumentales y falsas profesiones de fe antes que exponerse a ser tildados de "¡machistas!", que es el epíteto intimidatorio y  paralizante por excelencia. Rara es la diputada o ministra que no lo utiliza con asombrosa eficacia como sucedáneo de argumentaciones más sólidas.

El miedo a ese calificativo suscita un extraño consenso, por encima de tendencias o partidismos. Los supuestos "derechos de la mujer" -formulados forzosamente, no habiendo más que dos sexos, como derechos frente a los del hombre, lo mismo que los derechos del trabajador se formulan frente a los del empleador o los del esclavo frente a los del amo- constituyen quizás el único discurso unánime de la vida política, al margen de evidencias cotidianas, conclusiones científicas o principios seculares del derecho y la convivencia. Inevitablemente, si se ejercen, los "derechos de la mujer" relegan a segundo término los derechos de la persona a secas.

Desde hace aproximadamente medio siglo, la campana de cristal de una ideología única y políticamente correcta ha ido cubriendo la sociedad occidental.  A su amparo han prosperado casi todos sectores políticos considerados progresistas, pero también grandes porciones de las restantes familias políticas, incluidas las liberales y conservadoras, muy temerosas de los epítetos. El feminismo, idolatrado por la izquierda y obedecido sin rechistar por la derecha, es sólo una cara más de ese único y universal poliedro ideológico.

Pero las ideologías son un peligroso refugio.  Espontáneamente, las ideologías generan a su alrededor una barrera que permite la radiación de principios, pero no la absorción de ideas. Dentro están las realidades construidas, como un fósil en su piedra; fuera, los hechos sucesivos, la realidad cambiante y polimorfa. Dentro, el dogma y el poder; fuera, la duda y el amor.  Dentro, las certezas dadas, la suficiencia, la intolerancia; fuera, la frágil verdad, la inseguridad, la libertad.  Como es obvio, los buenos están dentro: arrogantes, satisfechos, unánimes.

Más que penetrar en el invulnerable poliedro de los buenos, el objetivo de este sitio web es compartir algunas reflexiones con los que están fuera, con los demás.

Navegante, si tu norte es la honradez intelectual, sé bienvenido. Pero si tu deriva son las certezas dadas, el pensamiento único, las deliberadas miopías y las cegueras políticamente correctas, pasa de largo, navegante, pues no son estos tus mares ni tus lares.

[2006]


Las siguientes preguntas se refieren a algunas de las creencias e ideas preconcebidas de mayor aceptación en nuestro tiempo. Léelas con atención y elabora mentalmente tu respuesta antes de pinchar sobre la que se ofrece a continuación de cada pregunta. Ello te dará una idea de lo poco o mucho que podrás descubrir en este sitio web, y de tus coincidencias o discrepancias con sus contenidos.

1. Todo el mundo sabe que el feminismo nació como movimiento espontáneo de liberación de la mujer frente a la opresión masculina. ¿Lo pones en duda? [respuesta]

Aparte de algunos precursores de menor importancia, el feminismo ideológico relanzado a nivel mundial por Simone de Beauvoir y triunfante a partir de los años sesenta tiene sus orígenes en las formulaciones de Engels contra la familia tradicional, que él rebautiza como "patriarcal" y pretende sustituir por una especie de agrupación comunal. El feminismo ha sido, desde sus orígenes, un instrumento político.

2. ¿Crees que la custodia de los hijos en caso de divorcio se atribuye sistemáticamente a la madre porque está más capacitada que el padre para cuidarlos? [respuesta]

No necesariamente. Algunos estudios realizados sobre el nivel de bienestar y desarrollo equilibrado de los hijos en hogares monoparentales han arrojado resultados más favorables para los hogares encabezados por progenitores masculinos. Además, el paso -tras el divorcio- al hogar monoparental materno aumenta significativamente el riesgo de maltrato para el niño. 

3. Durante años, las instituciones oficiales y los medios de comunicación no han dejado de repetir que en España hay dos millones de mujeres maltratadas. ¿Crees que hay motivos para ponerlo en duda?  [respuesta]

La famosa cifra de los dos millones de maltratadas se obtuvo mediante la aplicación de la no menos famosa "macroencuesta", que considera maltrato determinados comportamientos triviales de la vida cotidiana, como por ejemplo criticar las ideas políticas de la pareja. La macroencuesta nunca se aplicó a los hombres, tal vez para evitar la embarazosa constatación de que también había dos millones de hombres maltratados.

4. ¿Crees que la violencia doméstica es ejercida mayoritariamente  por los hombres contra las mujeres? [respuesta]

A estas alturas, existen ya cientos de estudios que demuestran que la violencia en la pareja es ejercida por los hombres y las mujeres en proporciones similares.

5. ¿Crees que las mujeres sólo ejercen la violencia doméstica como medio de autodefensa frente a la violencia previa de sus parejas masculinas? [respuesta]

Casi todos los estudios a que se refiere la respuesta anterior coinciden en atribuir a la mujer mayores niveles de iniciación de conflictos y agresiones físicas en la pareja, aunque también sea cierto que, en caso de lesiones, el saldo final les sea desfavorable, a causa de su menor fortaleza corporal.

6. ¿Consideras que el denominado "derecho de pernada" fue una realidad histórica o una invención legendaria? [respuesta]

El "derecho de pernada" nunca existió como realidad histórica, sino que nació ya como mito en el siglo XVI y como tal se consolidó en el siglo XVIII en el marco de las corrientes ideológicas ilustradas y antifeudales precursoras de la Revolución Francesa y cobró un auge insospechado en la segunda mitad del siglo XIX, básicamente en el seno de una amplia reacción anticlerical.

7. ¿Estás convencido de que la Iglesia mantuvo durante siglos la tesis de que las mujeres no tenían alma? [respuesta]

La peregrina y absurda idea de que la Iglesia haya podido venerar durante siglos a la Virgen María y todas las mujeres canonizadas a pesar de no tener alma -y ser, a efectos de nuestra particular mitología, simples animales-, tiene su origen en un incidente semántico que se planteó en el Sínodo de Macón del año 486, y que fue deformado y agrandado por el anticlericalismo de los enciclopedistas en el siglo XVIII y retomado con fruición por el moderno feminismo, resultando así, más que un dogma sobre el alma, una desalmada idiotez.

8. ¿Estás de acuerdo con la estimación de que las mujeres cobran únicamente el 80% de lo que cobran los hombres? [respuesta]

No es cierto que las mujeres cobren menos si la medición se basa en el desempeño individual de cada puesto de trabajo. Para llegar a llegar a la conclusión engañosa de que las mujeres cobran menos que los hombres se ha recurrido al artificio de computar la totalidad de los ingresos globales de cada sexo, omitiendo deliberadamente las circunstancias que originan esa diferencia (horas extras, horarios a tiempo parcial, pluriempleo, antigüedad o especialización en los empleos mejor remunerados, peligrosidad, trabajos nocturnos o de fin de semana, etc) y que son resultado de opciones personales, no de supuestas discriminaciones.

9. Las más prestigiosas instituciones internacionales (ONU, CE, AI) nos recuerdan periódicamente que la violencia doméstica causa más defunciones de mujeres de 15 a 44 años que el cáncer, el paludismo, la guerra o los accidentes de tráfico, siendo la primera causa de mortalidad para ese tramo de edad. ¿Te atreves a ponerlo en duda? [respuesta]

Al menos en lo que se refiere al caso español, el cáncer causa en ese tramo de edad -el de mayor incidencia de la violencia doméstica y menor incidencia del cáncer, respecto del resto del ciclo vital- casi 40 veces más víctimas mortales que la violencia doméstica (datos del Centro Nacional de Epidemiología correspondientes a 1999 y 2000).

10. ¿Crees que el maltrato infantil es perpetrado mayoritariamente por la madre biológica? [respuesta]

Efectivamente, así es, y existen numerosos estudios oficiales y privados al respecto. Por citar el caso español, el estudio realizado en 2000 por el Centro Reina Sofía para el Estudio de la Violencia determinó que el 52,5% del maltrato infantil es ejercido por la madre biológica y el 35,8% por el padre biológico.

11. ¿Crees que la llamada "emancipación de la mujer" habría sido posible sin el feminismo? [respuesta]

El movimiento de incorporación de la mujer a la vida pública, e incluso de feminización de la sociedad, se había iniciado espontáneamente mucho antes de que, en los años 70, irrumpiera el feminismo de masas y se consumara el proceso de politización de lo personal.

12. ¿Consideras que la herencia histórica del feminismo será, como prometen sus líderes, un mundo feliz sin más desigualdades que las justificadas por la discriminación positiva? [respuesta]

Probablemente, la peor herencia del feminismo será la brutal recesión demográfica propiciada por las políticas abortistas y de postergación de la maternidad en aras de la competencia. Según algunas estimaciones, hacia 2040, la mayoría de la población activa europea será islámica. ¿Acabarán llevando burka o niqab las últimas supervivientes del feminismo?

[2006]



De logos y náufragos

El [antiguo] logotipo que voilà, apenas una ceja y una comisura, nos sugiere algunas reflexiones de mucha sustancia. A decir verdad, hasta es posible que ese logo guste a las feministas, que lo entenderán a su manera, es decir, como la rebeldía del sexo femenino contra la opresión masculina o algo así.

Como siempre, el error de perspectiva del feminismo consiste en atribuir a las maquinaciones de esa entelequia llamada patriarcado lo que, en realidad, es obra de la naturaleza. Lo que el feminismo llama opresión patriarcal son las formas de organización de la supervivencia humana durante milenios.

Hasta la saciedad hemos explicado en este blog cómo las diferencias entre hombres y mujeres son fruto de adaptaciones evolutivas desarrolladas a lo largo de cientos de miles de años, y preexistentes a las supuestas imposiciones culturales de un patriarcado imaginario.

Fue la naturaleza la que diseñó la armonía de los opuestos -es decir, de los principios masculino y femenino- representada en el concepto taoísta del yin y el yang.

El feminismo propugna la dislocación de ese equilibrio, la negación de esos principios, la reducción de la complementariedad de los sexos a una mera construcción cultural, urdida alevosamente por la mitad mala de la especie para sojuzgar a la otra mitad.

Convencer a la sociedad de esa perversidad histórica del varón ha sido fácil: ha bastado con presentar algunos ejemplos de aparentes ventajas masculinas, sacados de su contexto histórico o simplemente inventados, y ocultar las contrapartidas y obligaciones que formaban parte del equilibrio ancestral.

Por suerte, en estas fechas tenemos muy a mano un buen ejemplo de cumplimiento de esos deberes atávicos: el hundimiento del Titanic, del que mañana se cumplirá el primer centenario. En la noche del 12 de abril de 1912, los hombres (el sexo biológicamente barato) cedieron a las mujeres (el sexo biológicamente caro) los botes salvavidas que podrían haber retenido para ellos valiéndose de su mayor fortaleza física. Como resultado de ese comportamiento, se salvaron el 74% de las mujeres y el 20% de los hombres embarcados (véanse los datos del informe oficial británico).

Al obrar así, los hombres se limitaron a hacer, una vez más, lo que habían venido haciendo desde la noche de los tiempos en las situaciones de peligro extremo, es decir, aplicar el principio de “las mujeres y los niños, primero”. No porque ellos sean mejores ni peores que ellas, sino porque la naturaleza consideró indispensables ciertos comportamientos para la supervivencia de la especie y, aunque el entorno físico se haya industrializado y modernizado, el mandato genético ancestral sigue vigente (o por lo menos seguía vigente en 1912).

Hay mil razones antropológicas, económicas o fisiológicas, todas ellas naturales y positivas, para explicar el reparto de funciones tradicionalmente desempeñadas por cada sexo. Pero el feminismo, de hondas raíces lésbicas y marxistas, ha optado por la explicación negativa de inculpación del varón, la lucha de clases a nivel doméstico y la ruptura de esa armonía de los contrarios que se complementan.

Sin embargo, el camino recorrido por la mujer moderna habría sido el mismo sin esa carga innecesaria de rencores. La lucha por la llamada emancipación femenina, si la ha habido, se ha librado contra la inercia generacional, no contra el obstruccionismo masculino. En general, los hombres, obedientes a su mandato genético, se han limitado a ceder caballerosamente el paso… y el bote salvavidas.

Si en el próximo Titanic hay pelea por los botes, será señal de que las feministas se han salido con la suya y han logrado quebrar el equilibrio ancestral del yin y el yang. Eso sí, se quedarán sin bote salvavidas.

(11 de abril de 2012)


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