Crónicas del Absurdistán

Territorio inmenso, porque, como dijo un sabio antiguo, no hay absurdo que no haya sido propugnado por algún filósofo (y abrazado con entusiasmo por algún político).

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Informe Fiebert

("Textos sobre agresiones de mujeres a sus cónyuges o parejas masculinas: bibliografía anotada")

Estudio realizado por Martin S. Fiebert, profesor del Departamento de Psicología de la Universidad del Estado de California, publicado por primera vez en 1997 y actualizado periódicamente desde entonces.  En él se facilitan los datos, las cifras y las conclusiones resultantes de 246 investigaciones especializadas: 187 estudios empíricos y 59 exámenes o análisis que demuestran que las mujeres son tan agresivas físicamente, o más, que los hombres en sus relaciones conyugales o de pareja. El tamaño de la muestra global de los estudios analizados sobrepasa los 237.750 casos (actualización de septiembre de 2008). La traducción que aquí se presenta fue realizada en 1999 por la Asociación de Padres y Madres Separados Canaletas-Alhambra (Granada).

Los estudios se agrupan en seis secciones:

 

ESTUDIOS ENTRE PAREJAS NO CASADAS

1.Aizenman, M., & Kelley, G. (1988. The incidence of violence and acquaintance rape in dating relationships among college men and women. Journal of College Student Development, 29, 305-311. ). La incidencia de la violencia y la violación reconocida en las citas entre universitarios y universitarias. Una muestra de universitarios que salen habitualmente con su pareja constituída por 204 mujeres y 140 hombres respondieron a una investigación sobre la violencia en los noviazgos. Los autores manifiestan no hallar diferencias significativas por sexos en cuanto a haber reconocido perpetrar abusos físicos.

2. Archer, J., & Ray, N. (1989). Dating violence in the United Kingdom: a preliminary study. Aggressive Behavior, 15, 337-343. - Violencia en los noviazgos en el Reino Unido: un estudio preliminar. Comportamiento Agresivo. (Veintitrés parejas en noviazgo cumplimentaron la Escala de Tácticas de Conflicto. Los resultados indican que las mujeres son significativamente más propensas que sus compañeros a expresar violencia física. Los autores también describen que las "dosis de aceptación por parte de la pareja eran muy altas", así como que la correlación entre la violencia pasada y presente era baja.

3. Arias, I., Samios, M., & O'Leary, K. D. (1987). Prevalence and correlates of physical aggression during courtship. Journal of Interpersonal Violence, 2, 82-90. Prevalencia y correlación de la agresión física durante el noviazgo. (Se empleó la Escala de Tácticas de Conflicto con una muestra de 270 pregraduados, 95 hombres y 175 mujeres; y se verificó que el 30 % de los hombres y el 49 % de las mujeres manifestaron haber empleado alguna forma de agresión en su vida de noviazgo, comprobándose un mayor porcentaje de mujeres que de hombres como protagonistas de agresiones físicas graves).

4.Arias, I., & Johnson, P. (1989). Evaluations of physical aggression among intimate dyads. Journal of Interpersonal Violence, 4, 298-307. Evaluaciones de agresión física entre dyads íntimos. (Se empleó la Escala de Tácticas de Conflicto - CTS - con una muestra de 103 hombres y 99 mujeres pregraduados. Ambos habían tenido experiencias similares de violencia en el noviazgo, admitiendo un 19 % de las mujeres y un 20 % de los hombres haber agredido físicamente a su pareja. Un porcentaje significativamente superior de mujeres declararon que la auto-defensa era una razón legítima para que los hombres fueran agresivos, en tanto un mayor porcentaje de hombres opinaron que abofetear era una respuesta legítima para una mujer o un hombre en caso de infidelidad sexual de la pareja).

5.Bernard, M. L., & Bernard, J. L. (1983). Violent intimacy: The family as a model for love relationships. Family Relations, 32, 283-286. Violencia íntima: La familia como modelo de las relaciones amorosas. (Muestra investigada de 461 universitarios, 168 varones, 293 mujeres, en relación con la violencia en los noviazgos. Se demostró que el 15 % de los hombres frente a un 21 % de las mujeres admitieron haber abusado físicamente de sus parejas Escala de Tácticas de Conflicto.)

6.Billingham, R. E., & Sack, A. R. (1986). Courtship violence and the interactive status of the relationship. Journal of Adolescent. Violencia en los noviazgos y el estatus interactivo de la relación. Research, 1, 315-325. (Se empleó la CTS con 526 estudiantes universitarios, 167 hombres, 359 mujeres, encontrándose tasas similares de violencia mutua, pero arrojando las mujeres mayor tasa en cuanto a ser la iniciadora de la violencia sin provocación previa de la pareja <9 % de mujeres vs. 3 % de hombres>).

7.Bookwala, J., Frieze, I. H., Smith, C., & Ryan, K. (1992). Predictors of dating violence: A multivariate analysis. Violence and Victims, 7, 297-311. Predictores de la violencia en los noviazgos: un análisis multivariable. (Se empleó la CTS con 305 universitarios –227 mujeres y 78 hombres–, detectándose que 133 mujeres y 43 hombres habían sufrido violencia en una relación de noviazgo actual o reciente. Los autores manifestaron que "las mujeres evidenciaban haber expresado tanta o más violencia en sus relaciones como los hombres". En tanto la violencia en las relaciones parece ser mayoritariamente mutua –36% declarada por mujeres y 38 % por hombres–, las mujeres reconocen haber iniciado la violencia con sus parejas no violentas más frecuentemente que los hombres –22 % frente a 17%–).

8.Burke, P. J., Stets, J. E., & Pirog-Good, M. A. (1988). Gender identity, self-esteem, and physical and sexual abuse in dating relationships. Social Psychology Quarterly, 51, 272-285. Identidad de género, autoestima y abusos físicos y sexuales en relaciones de noviazgo. (Una muestra de 505 universitarios <298 mujeres y 207 hombres>. Completado el CTS, los autores declaran la "ausencia de diferencias significativas entre hombres y mujeres en cuanto a haber reconocido infligir o mantener abusos físicos". Específicamente, en el periodo de un año descubrieron que el 14 % de los hombres y el 18% de las mujeres habían declarado haber infligido abusos físicos, en tanto el 10 % de los hombres y el 18 % de las mujeres declararon haberlo hecho constantemente.

9.Carlson, B. E. (1987). Dating violence: a research review and comparison with spouse abuse. Social Casework, 68, 16-23. Violencia en los noviazgos: una revisión de las investigaciones y comparación con el abuso conyugal. (Revisa las investigaciones sobre violencia en los noviazgos, concluyendo que tanto los hombres como las mujeres arrojan las mismas posibilidades de agredir a sus parejas y que "la frecuencia de las agresiones es inversamente proporcional a la probabilidad de causar heridas físicas")

10.Caulfield, M. B., & Riggs, D. S. (1992). The assessment of dating aggression: Empirical evaluation of the Conflict Tactics Scale. Journal of Interpersonal Violence, 4, 549-558. La investigación de la agresión en el noviazgo: Evaluación empírica de la Escala de Tácticas de Conflicto. Se empleó la CTS con una muestra de 667 universitarios solteros <268 hombres y 399 mujeres> obteniéndose un número de declaraciones positivas de violencia física de los puntos de la Escala significativamente mayor por parte de las mujeres. Por ejemplo, el 19 % de las mujeres habían abofeteado a su pareja, en tanto lo habían hecho el 7 % de los hombres. El 13 % de las mujeres habían asestado patadas, mordiscos o golpes a sus parejas, en tanto sólo un 3.1 % de los hombres lo hicieron).

11.Deal, J. E., & Wampler, K. S. (1986). Dating violence: The primacy of previous experience. Journal of Social and Personal Relationships, 3, 457-471. Violencia en los noviazgos: La primacía de experiencias previas. (De 410 universitarios <295 mujeres, 115 hombres> que habían respondido a la CTS y otros instrumentos, se reveló que el 47% experimentaron alguna violencia en sus relaciones de noviazgo. La mayoría de las experiencias eran recíprocas. Cuando no lo eran, los hombres arrojaban tres veces más probabilidades de declarar haber sido víctimas. Las experiencias violentas en relaciones previas era el factor que mejor predecía la violencia en las relaciones actuales.)

12.Follingstad, D. R., Wright, S., & Sebastian, J. A. (1991). Sex differences in motivations and effects in dating violence. Family Relations, 40, 51-57. Diferencias entre sexos en cuanto a las motivaciones y efectos en la violencia en los noviazgos. (Se empleó una muestra de 495 universitarios <207 hombres, 288 women> que completaron la CTS complementada con otros instrumentos, incluyendo una "justificación de la violencia como medida adoptada en la relación". El estudio comprobó que las mujeres tenían el doble de posibilidades de reconocer haber ejercido violencia en el noviazgo que los hombres. Las víctimas de sexo femenino atribuían la violencia masculina al deseo de ganar control sobre ellas o de vengarse por haber sido golpeados primero, en tanto que las de sexo masculino atribuían las agresiones femeninas en base a su deseo de demostrarles "su indignación, y para vengarse por haberse sentido emocionalmente heridas o maltratadas).

13.Henton, J., Cate, R., Koval, J., Lloyd, S., & Christopher, S. (1983). Romance and violence in dating relationships. Journal of Family Issues, 4, 467-482. Romance y violencia en las relaciones de noviazgo. (Se investigó una muestra de 644 universitarios <351 hombres, 293 mujeres> y se concluyó que los abusos aparecían en 121 de cada 1000 casos, y eran normalmente recíprocos por parte de ambos miembros de la pareja, que mostraban iniciar la violencia en tasas similares.)

14.Lane, K., & Gwartney-Gibbs, P.A. (1985). Violence in the context of dating and sex. Journal of Family Issues, 6, 45-49. Violencia en el contexto del noviazgo y las relaciones sexuales. (Investigados 325 estudiantes <165 hombres, 160 mujeres> en relación con la violencia en el noviazgo. Empleada la Escala de Tácticas de Conflicto se obtuvieron tasas similares de violencia en hombres y en mujeres.)

15.Laner, M. R., & Thompson, J. (1982). Abuse and aggression in courting couples. Deviant Behavior, 3, 229-244. Abuso y agresión entre novios. Desviaciones de comportamiento. (Empleada la Escala Táctica de Conflictos en una muestra de 371 <129 hombres, 242 mujeres> se obtuvieron tasas similares de violencia en hombres y mujeres en el curso de sus relaciones de noviazgo.

16.Lo, W. A., & Sporakowski, M. J. (1989). The continuation of violent dating relationships among college students. Journal of College Student Development, 30, 432-439. La persistencia de las relaciones de noviazgo violentas entre universitarios. (Una muestra de 422 universitarios completaron la Escala de Tácticas de Conflicto. Se verificó que "las mujeres tienen más tendencia que los hombres a declararse como agresores y menos proclives que ellos a declararse víctimas".)

17.Marshall, L. L., & Rose, P. (1987). Gender, stress and violence in the adult relationships of a sample of college students. Journal of Social and Personal Relationships, 4, 299-316. Sexo, intensidad y violencia de las relaciones adultas de una muestra de estudiantes universitarios. (Una investigación de 308 pre-graduados <152 hombres, 156 mujeres> reveló que el 52% expresó violencia y que el 62% la padeció en algún momento de sus relaciones adultas. Globalmente, las mujeres declararon expresar más violencia física que los hombres. Los abusos de la infancia emergieron como predictores de la violencia en las relaciones adultas.

18.Marshall, L. L., & Rose, P. (1990). Premarital violence: The impact of family of origin violence, stress and reciprocity. Violence and Victims, 5, 51-64. Violencia prematrimonial: El impacto de la violencia en el seno de la familia de origen, intensidad y reciprocidad. Violencia y Víctimas. (454 parejas convivientes de universitarios <249 mujeres, 205 hombres> completaron la CTS y otras escalas. Globalmente, las mujeres declararon expresar más violencia que los hombres, en tanto que los hombres reportaron recibir más violencia que las mujeres. La violencia femenina se asociaba igualmente a haber padecido abusos en la infancia).

19.Mason, A., & Blankenship, V. (1987). Power and affiliation motivation, stress and abuse in intimate relationships. Journal of Personality and Social Psychology, 52, 203-210. Motivación del poder y la sumisión, intensidad y abuso en las relaciones íntimas. (Fueron investigados 156 universitarios <48 hombres, 107 mujeres> con el Test de Relación Temática (TAT), Investigación de las Experiencias vitales y el CTS. Se concluyó que no había diferencias significativas por razón del sexo en cuanto a infligir abusos físicos. Los hombres con ansia de poder estaban más inclinados para abusar físicamente, en tanto que las mujeres sometidas a gran presión con gran ansia de sumisión y una baja actividad inhibitoria tenían más tendencia a abusar físicamente. Los resultados indicaban que los abusos físicos se dan con más frecuencia entre parejas comprometidas.

20.Matthews, W. J. (1984). Violence in college couples. College Student Journal, 18, 150-158. Violencia entre parejas universitarias. (Un estudio entre 351 universitarios, <123 hombres y 228 mujeres> revelo que 79 personas, el 22.8% de la muestra, narraron al menos un incidente de violencia en el noviazgo. Las personas de ambos sexos admitieron su responsabilidad conjunta en el comportamiento violento y ambos sexos, tanto en su papel de receptores o de emisores de agresiones interpretaron la violencia como una manifestación de "amor".)

21.McKinney, K. (1986). Measures of verbal, physical and sexual dating violence by gender. Free Inquiry in Creative Sociology, 14, 55-60. Medición de violencia física y sexual en el noviazgo por sexos. (Se sometieron a investigación 163 universitarios, 78 hombres y 85 mujeres, mediante un cuestionario diseñado para obtener información sobre la implicación en la violencia en el noviazgo. El 38% de las mujeres y el 47% de los hombres declaraban ser víctimas de abusos psíquicos en sus relaciones de noviazgo. También se averiguó que el 26% de las mujeres y el 21% de los hombres reconocían haber agredido físicamente a sus novios/as.

22.Riggs, D. S., O'Leary, K. D., & Breslin, F. C. (1990). Multiple correlates of physical aggression in dating couples. Journal of Interpersonal Violence, 5, 61-73. Correlaciones múltiples de la agresión física en las parejas de novios. (Se empleó la CTS y se estudiaron 408 estudiantes universitarios <125 hombres y 283 mujeres>. Se apreció que había un número significativamente superior de mujeres <39%> que de hombres <23%> que habían sido vistos involucrados en una agresión física contra sus parejas actuales.)

23.Sack, A. R., Keller, J. F., & Howard, R. D. (1982). Conflict tactics and violence in dating situations. International Journal of Sociology of the Family, 12, 89-100. Tácticas de conflicto y violencia en situaciones de noviazgo. (Se empleó la CTS en una muestra de 211 universitarios, 92 hombres y 119 mujeres. Los resultados indican que no hay diferencias entre hombres y mujeres en cuanto a la expresión de violencia física.)

24.Sigelman, C. K., Berry, C. J., & Wiles, K. A. (1984). Violence in college students' dating relationships. Journal of Applied Social Psychology, 5, 530-548. La violencia en relaciones entre universitarios. (Se investigaron 504 universitarios <116 hombres, 388 mujeres> con la Escala de Tácticas de Conflicto, y se halló que hombres y mujeres arrojaban resultados similares en la violencia general que expresaban, pero que los hombres declaraban haberla padecido en un grado significativamente mayor que las mujeres.)

25.Stets, J. E., & Pirog-Good, M. A. (1987). Violence in dating relationships, Social Psychology Quarterly, 50, 237-246. Violencia en las relaciones de noviazgo. (Se examinó una muestra de 505 universitarios blancos. Se encontró que hombres y mujeres eran semejantes en el uso por parte de ambos y el padecimiento de la violencia. Los celos eran un factor determinante que explicaban la violencia en el noviazgo por parte de las mujeres.

26.Stets, J. E. & Pirog-Good, M. A. (1989). Patterns of physical and sexual abuse for men and women in dating relationships: A descriptive analysis, Journal of Family Violence, 4, 63-76. Patrones del abuso físico y sexual para hombres y mujeres en sus relaciones de noviazgo. (Fue examinada una muestra de 287 universitarios <118 hombres y 169 mujeres> hallándose tasas similares para hombres y mujeres de abusos físicos leves en sus relaciones de pareja. Más mujeres que hombres resultaban empujadas y recibían empellones <24% vs 10%> mientras que había más hombres que mujeres que resultaban abofeteados <12% vs 8%>. En términos de contactos sexuales no deseados, el 22% de los hombres y el 36% de las mujeres denunciaron dicho comportamiento. La más frecuente declaración tanto para hombres <18%> como para mujeres <19%> fue el verbatim, "contra mi deseo, mi pareja inició la aproximación sexual".)

27.Straus, M. A., Hamby, S. L., Boney-McCoy, S., & Sugarman, D. B. (1996). The Revised Conflict Tactics Scales (CTS2). Journal of Family Issues, 17, 283-316. .Las Escalas revisadas de Tácticas de Conflicto. Desarrollo y datos psicométricos preliminares. (La CTS revisada muestra una diferenciación más clara entre la violencia leve y la grave, y nuevas escalas para medir la coerción y las heridas psíquicas. Se utilizó la CTS2 con una muestra de 317 estudiantes <114 hombres, 203 mujeres> y encontraron que: el 49% de los hombres y el 31% de las mujeres declararon haber sido víctimas de un ataque físico por parte de su pareja; el 38% de hombres y el 30% de las mujeres declararon haber sido víctimas de una coerción sexual por parte de su pareja, y el 16% de los hombres y el 14% de las mujeres declararon haber sido seriamente heridas por sus parejas.)

28.Thompson Jr., E. H. (1990). Courtship violence and the male role. Men's Studies Review, 7, (3) 1, 4-13. Violencia en los noviazgos y el papel masculino. (La muestra fue de 336 pregraduados <167 hombres, 169 mujeres> que completaron una versión modificada de la CTS. Se comprobó que el 24.6% de los hombres comparados con el 28.4% de las mujeres expresaron violencia física hacia sus parejas durante los últimos dos años. Se verificó que las mujeres eran dos veces más propensas a la hora de abofetear a sus parejas.)

29.White, J. W., & Koss, M. P. (1991). Courtship violence: Incidence in a national sample of higher education students. Violence and Victims, 6, 247-256.Violencia en los noviazgos: incidencia en una muestra nacional de estudiantes de educación superior. (En una muestra representativa de 6,603 mujeres y 2,105 hombres se demostró que el 37% de los hombres y el 35% de las mujeres infligieron alguna forma de agresión física, mientras que el 39% de los hombres y el 32% de las mujeres fueron víctimas de alguna forma de agresión física).

 

ESTUDIOS ENTRE PAREJAS CASADAS

1. Bland, R., & Orne, H. (1986). Family violence and psychiatric disorder. Canadian Journal of Psychiatry, 31, 129-137. Violencia familiar y desórdenespsiquiátricos. (En el curso de las entrevistas realizadas con sujetos canadienses elegidos al azar, 489 hombres y 711 mujeres, se evidenció que más mujeres quehombres, o bien iniciaban la violencia o bien se implicaban en ella en mayor porcentaje que su pareja).

2. Brinkerhoff, M., & Lupri, E. (1988). Interspousal violence. Canadian Journal of Sociology, 13, 407-434. Violencia conyugal. (Se examinó la violencia conyugal en una muestra representativa de 562 parejas en Calgary, Canadá. Se empleó la Escala de Tácticas de Conflicto, comprobándose el doble de casos de violencia gravede esposa a esposo que de esposo a esposa 10,7% vs 4,8%). La tasa global de violencia por parte de los esposos era del 10.3 % en tanto que la de las esposas era el 13.2 %. La violencia era significativamente mayor entre parejas más jóvenes y sin hijos. Los resultados apuntan a un descenso de la violencia masculina de lamano de una mayor cultura y educación, en tanto la violencia femenina aumentaba).

3. Brush, L. D. (1990). Violent Acts and injurious outcomes in married couples: Methodological issues in the National Survey of Families and Households. Gender &Society, 4, 56-67. Actos violentos y manifestaciones injuriosas en parejas casadas: temas metodológicos en la Encuesta nacional de familias y hogares. (Se empleó la Escala de Tácticas de Conflicto en una investigación de ámbito nacional, n=5,474, demostrándose que las mujeres estaban implicadas en la mismaproporción de violencia conyugal que los hombres).

4. Brutz, J., & Ingoldsby, B. B. (1984). Conflict resolution in Quaker families. Journal of Marriage and the Family, 46, 21-26. Resolución de conflictos en familias cuáqueras. (Se empleó la Escala de Tácticas de Conflicto con una muestra de 288 cuáqueros –130 hombre y 158 mujeres, hallándose una tasa ligeramente mayorde violencia femenina hacia el hombre <15.2%> que de violencia masculina hacia la mujer <14.6%>.)

5. Goldberg, W. G., & Tomlanovich, M. C. (1984). Domestic violence victims in the emergency department. JAMA, 251, 3259-3264. Víctimas de la violenciadoméstica en el departamento de emergencia. (Se consideró una muestra de 492 patients <275 mujeres, 217 hombres> que buscaron tratamiento en el departamento de emergencias de un hospital de Detroit, sobre la cual investigaron su experiencia en relación con la violencia doméstica. Los entrevistados eran en su mayoría Afroamericanos (78%), de hábitat urbano (90%) y desempleados (60%). Se contabilizaron 107 víctimas de violencia doméstica (22%). Mientras que los resultados indicaron que el 38 % de las víctimas eran hombres y el 62 % eran mujeres, esta diferencia por sexos no alcanzó significación estadística).

6. Jouriles, E. N., & O'leary, K. D. (1985). Interpersonal reliability of reports of marital violence. Journal of Consulting and Clinical Psychology, 53, 419-421. Fiabilidad de los informes sobre violencia doméstica. (Se empleó la CTS con una muestra de 65 parejas en terapia matrimonial y 37 parejas de la comunidad. Se encontraron niveles moderados de acuerdo sobre el abuso entre ambos miembros de la pareja, y similares niveles de violencia manifestada entre ambosmiembros.)

7. Langhinrichsen-Rohling, J., & Vivian, D. (1994). The correlates of spouses' incongruent reports of marital aggression. Journal of Family Violence, 9, 265-283. Correlaciones de las denuncias incongruentes de las esposas sobre agresión conyugal. (En una muestra clínica de 97 parejas que buscaban terapia de pareja, los autores encontraron, empleando una versión modificada de la CTS, que el 61% de los esposos y el 64% de las esposas quedaban clasificados comoagresivos, el 25% de los esposos y el 11% de las esposas como levemente agresivas y el 36% de los maridos y el 53% de las esposas eran clasificadas comogravemente agresivas. El 68% de las parejas estaban de acuerdo con el nivel de agresividad global declarado por los esposos, y el 69% de las parejas lo estaban en cuanto al nivel global de agresividad de las esposas. Los niveles de agresividad se clasificaban como: no violentos, levemente violentos o gravemente violentos". Donde aparecían las discrepancias era en los casos denunciados: el 65% de los esposos <n=20> estaban infra-denunciando las agresiones, y el 35% de losesposos estaban sobre-denunciándolas; en tanto que el 57% de las esposas <n=17> estaban infra-denunciando las agresiones y el 43% de ellas <n=13> lasestaban sobre-denunciando.)

8. Malone, J., Tyree, A., & O'Leary, K. D. (1989). Generalization and containment: Different effects of past aggression for wives and husbands. Journal of Marriageand the Family, 51, 687-697. Generalización y contención: Los diferentes efectos de agresiones pasadas para esposas y esposos. (En una muestra de 328 se verificó que los hombres y las mujeres estaban involucrados en similares proporciones de agresión física en el seno de sus familias de origen y contra suscónyuges. Sin embargo, los resultados indican que las mujeres eran más agresivas hacia sus parejas que los hombres. La agresión era más predecible en las mujeres, v.g., si las mujeres observaban agresiones parentales o pegaban a sus hermanos, tenían más probabilidades que los hombres de ser violentas con sus cónyuges.)

9. Margolin, G. (1987). The multiple forms of aggressiveness between marital partners: how do we identify them? Journal of Marital and Family Therapy, 13 , 77-84. Las múltiples formas de agresividad entre parejas casadas: ¿cómo identificarlas? (Se retribuyó a una muestra voluntaria de 103 parejas por completar la Escala de Tácticas de Conflicto. Se comprobó que los esposos y las esposas perpetraban niveles similares de violencia. Específicamente, la incidencia de violencia, tal y como se declaraba por cada esposo, era: marido contra mujer = 39; mujer contra marido = 41.)

10. Nisonoff, L., & Bitman, I. (1979). Spouse abuse: Incidence and relationship to selected demographic variables. Victimology, 4, 131-140. Abusos conyugales: incidencia y su relación con variables demográficas preseleccionadas. (En una muestra de 297 encuestas telefónicas <112 hombres, 185 mujeres> se verificó que el 15.5% de los hombres y el 11.3% de las mujeres declaraban haber golpeado a su cónyuge, mientras que el 18.6% de hombres y el 12.7 % de mujeresdeclaraban haber sido golpeados por su cónyuge.)

11. O'Leary, K. D., Barling, J., Arias, I., Rosenbaum, A., Malone, J., & Tyree, A. (1989). Prevalence and stability of physical aggression between spouses: Alongitudinal analysis. Journal of Consulting and Clinical Psychology, 57, 263-268. Prevalencia y estabilidad de la agresión física entre esposos: un análisis longitudinal. (272 parejas fueron consultadas en relación con las agresiones físicas. Más mujeres que hombres reconocieron haber agredido físicamente asus parejas en la fase prematrimonial <44% vs 31%> y en el curso de los primeros 18 meses de matrimonio <36% vs 27%>. En los 30 primeros meses de matrimonio la tasa era superior en el caso de las mujeres, si bien no significativamente <32% vs 25%>.)

12. Rollins, B. C., & Oheneba-Sakyi, Y. (1990). Physical violence in Utah households. Journal of Family Violence, 5, 301-309. La violencia física en los hogares deUtah. (En una muestra al azar de 1,471 hogares de Utah, empleando la Escala de Tácticas de Conflicto, se apreció que la tasa de violencia grave infligida pormujeres era del 5.3% frente a la tasa del 3.4% de hombres.)

13. Russell, R. J. H., & Hulson, B. (1992). Physical and psychological abuse of heterosexual partners. Personality and Individual Differences, 13, 457-473. Abusosfísicos y psicológicos en parejas heterosexuales. Personalidad y diferencias individuales. (En un estudio piloto en Gran Bretaña, 46 parejas respondieron a la Escala Táctica de Conflictos. Los resultados revelan que la violencia de los esposos hacia las esposas era: violencia en general =25 % y violencia grave = 5.8%; paralelamente, la violencia de esposas contra hombres era: violencia en general = 25% y violencia grave =11.3%.)

14. Stets, J. E., & Straus, M. A. (1990). Gender differences in reporting marital violence and its medical and psychological consequences. In M. A. Straus & R. J.Gelles (Eds.), Physical violence in American families: Risk factors and adaptations to violence in 8,145 families (pp. 151-166). New Brunswick, NJ: Transaction. Diferencias de sexo en las denuncias de violencia conyugal y sus consecuencias médicas y psicológicas. Violencia física en familiar americanas: riesgos, factores y adaptación a la violencia en 8145 familias. (Proporciona información sobre la iniciación de la violencia. En una muestra de 297 hombres y 428 mujeres, los hombres reconocieron haber dado el primer golpe en el 43.7% de los casos, y su pareja lo hizo en el 44.1% de los casos, non pudiendo determinarse quién fue el primero en golpear en el 12.2% de los casos restantes. Las mujeres reconocieron haber golpeado en primer lugar en el 52% de los casos y su pareja lo hizo en el 44.1% de los casos, no pudiéndose discernir quién lo hizo en primer lugar en el 4.7% de los casos restantes. Los autores concluyen que laviolencia practicada por las mujeres no es primariamente defensiva).

15. Straus, M. (1980). Victims and aggressors in marital violence. American Behavioral Scientist, 23, 681-704. (Reviews data from the 1975 National Survey. Víctimasy agresores en la violencia conyugal. (Se examinó una submuestra de 325 parejas violentas y determinaron que en el 49.5% de los casos, tanto las esposascomo los esposos cometieron al menos un acto violento. Mientras que el esposo cometió únicamente el acto violento en el 27.7% de los casos, y las mujeres lohicieron en el 22.7% de los mismos. Se verificó que 148 esposos violentos tenían un número medio de 7.1 agresiones por año, mientras que las 177 esposas violentas tenían una media de 6.8 agresiones al año).

16. Szinovacz, M. E. (1983). Using couple data as a methodological tool: The case of marital violence. Journal of Marriage and the Family, 45, 633-644. Empleando datos de parejas como herramienta metodológica: El caso de la violencia conyugal. (Se empleó la Escala de Tácticas de Conflico con 103 parejas y se hallóque la tasa de las esposas en cuanto a agresiones físicas cometidas era levemente más alta que las cometidas por los esposos).

17. Vivian, D., & Langhinrichsen-Rohling, J. (1996). Are bi-directionally violent couples mutually victimized? In L. K. Hamberger & C. Renzetti (Eds.) Domesticpartner abuse (pp. 23-52). New York: Springer. ¿Son las parejas bi-direccionalmente violentas mutuamente victimizadas? En L. K. Hamberger & C. Renzetti (Eds.) Abuso doméstico de la pareja (pp 23-52) (Los autores averiguaron mediante el empleo de una versión modificada de la CTS que, en una muestra de 57 parejas mutuamente agresivas, no habían diferencias significativas entre las declaraciones de esposos y esposas acerca de la frecuencia y la gravedad de la victimizaciónpor agresión. Con respecto a las heridas, 32 mujeres y 25 maridos declararon la presencia de una herida física a resultas de la agresión de la pareja.

 

MACROENCUESTAS

1. Carrado, M., George, M. J., Loxam, E., Jones, L., & Templar, D. (1996). Aggression in British heterosexual relationships: a descriptiveanalysis. Aggressive Behavior, 22, 401-415.La agresión en las relaciones heterosexuales en Gran Bretaña: un análisis descriptivo. (En una muestra representativa de británicos <984 hombres y 971 mujeres> se concluyó, usando una versión modificada de la CTS, que el 18% delos hombres y el 13% de las mujeres manifestaban haber sido víctimas de violencia física en algún momento de sus relaciones heterosexuales. Específicamente, respecto a las relaciones actuales, el 11 % de los hombres y el 5 % de las mujeres reportaron haber sido víctimas de unaagresión de su pareja.

2. Cascardi, M., Langhinrichsen, J., & Vivian, D. (1992). Marital aggression: Impact, injury, and health correlates for husbands and wives.Archives of Internal Medicine, 152, 1178-1184. Agresión conyugal: Impacto, heridas y correlaciones para maridos y esposas. (Se examinaron 93 parejas que habían acudido en busca de terapia de pareja. Se llegó a la conclusión, usando la CTS e informaciones complementarias que el 71 % de la muestra reportó al menos un incidente de agresión física en el año anterior.En tanto que hombres ymujeres se mostraban igualmente proclives a emplear la violencia, las mujeres reportaban daños más graves. La mitad de las esposas y dos terceras partes de los esposos manifestaron haber salido indemnes tras la agresión, pero las esposas sufrían más heridas en el curso de agresiones leves).

3. Kalmuss, D. (1984). The intergenerational transmission of marital aggression. Journal of Marriage and the Family, 46, 11-19. La transmisión intergeneracional de la agresión matrimonial. (En una muestra representativa de 2,143 adultos se pudo verificar que la tasa de agresionesgraves de maridos contra esposas es del 3.8%, en tanto que la tasa de agresiones graves de esposas contra maridos es del 4.6%.)

4. Makepeace, J. M. (1986). Gender differences in courtship violence victimization. Family Relations, 35, 383-388. Diferencias por sexo en lavictimización acontecida en casos de violencia en el noviazgo. (Una muestra de 2,338 estudiantes <1,059 hombres, 1,279 mujeres> de siete facultades fueron investigados acerca de su experiencia con la violencia en los noviazgos. Dicha violencia había sido experimentada por el16.7 % de los entrevistados. Los autores declaran que las "tasas de comisión de actos y de iniciación de la violencia eran similares por sexos". En términos de heridas, tanto los hombres (98%) como las mujeres (92%) declararon que los efectos de la violencia sufrida eran "nulos o suaves".

5. Maxfield, M. G. (1989). Circumstances in supplementary homicide reports: Variety and validity. Criminology, 27, 671-695. Circunstanciasen informes suplementarios de homicidio: Variedad y validez. (El estudio examina datos de homicidio de los archivos del FBI entre 1976 y1985. Muestra que 9,822 esposas y parejas de hecho de sexo femenino <57%> fueron asesinadas, comparado con 7,433 esposos y parejasde hecho de sexo masculino <43%>).

6. McLeod, M. (1984). Women against men: An examination of domestic violence based on an analysis of official data and nationalvictimization data. Justice Quarterly, 1, 171-193. Mujeres contra hombres: un examen de la violencia doméstica basado en un análisisde los datos oficiales de ámbito nacional de victimización. (De una base de datos de 6,200 casos de abusos conyugales en el área deDetroit entre 1978 y 1979, se halló que los hombres agresores usaban armas en un 25% de los casos, en tanto que las mujeres agresoras lasutilizaban en un 86%; el 74% de los hombres padecieron heridas, y de estos, el 84% requirieron atención médica. Concluye el estudio con quelas víctimas de sexo masculino resultan heridos de mayor consideración y con más frecuencia que las víctimas femeninas).

7. Mercy, J. A., & Saltzman, L. E. (1989). Fatal violence among spouses in the United States, 1975-85. American Journal of Public Health, 79,595-599. Violencia mortal entre esposos en los Estados Unidos, de 1975 a 1985. (Se tomó como punto de partida el examen de las cifrasdel FBI sobre homicidios conyugales. Durante los diez años que transcurren entre 1975 y 1985 se han observado tasas mayores de esposasasesinas que de hombres asesinos de sus parejas <43.4% vs 56.6%>. Los esposos de raza negra alcanzaban los mayores índices de riesgo de victimización. Los uxoricidios entre negros eran 8.4 veces más numerosos que los que se daban entre blancos. Las tasas de uxoricidio eran 7.7 veces más altas entre matrimonios interraciales, y el riesgo de convertirse en víctimas tanto de blancos como de negros se incrementaba cuanto mayor era la diferencia de edad entre los cónyuges. Las mujeres y los maridos reunían las mismas probabilidades de morir por arma defuego <aproximadamente el 72% de los casos> en tanto que los maridos tenían mayores posibilidades de ser apuñalados y las esposas demorir apaleadas. Las discusiones aparentemente indujeron al asesinato al 67% de los cónyuges homicidas.

8. Mihalic, S. W., & Elliot, D. (1997). A social learning theory model of marital violence. Journal of Family Violence, 12, 21-46. Un modelo teórico de aprendizaje social sobre la violencia conyugal. (Basado en los datos de la Encuesta Nacional de la Juventud <véase Morse, 1995> se sometió a investigación un modelo de aprendizaje sobre la vielencia conyugal. Para los hombres, la condición étnica, la victimizaciónprevia, la tensión emocional y la satisfacción conyugal predecían tanto la comisión como la experimentación de violencia leve. En cuanto a laviolencia grave, eran la condición étnica, la clase social y las actitudes reflejadas en el rol sexual las que predecían la perpetración de violenciaconyugal. Para las mujeres, el factor de predicción más importante de la violencia conyugal tanto leve como grave era la satisfacción conyugal, si bien la clase social también era un elemento de predicción. En relación a las mujeres que perpetraban violencia conyugal, el haberpresenciado violencia parental era un factor de predicción importante junto con la clase social y la satisfacción conyugal. El modelo deaprendizaje social se mostró más efectivo para mujeres que para hombres.)

9. Morse, B. J. (1995). Beyond the Conflict Tactics Scale: Assessing gender differences in partner violence. Violence and Victims, 10 (4)251-272. Más allá de la Escala de Tácticas de Conflicto: comprendiendo las diferencias por razón de sexo en la violencia conyugal.Violencia y víctimas. (Los datos se analizaron a partir de los obtenidos de la Encuesta Nacional de la Juventud, mediante un estudio longitudinal emprendido en 1976 , con 1,725 indivíduos que fueron seleccionados de una muestra significativa de hogares de Estados Unidos y que en 1976 tenían entre 11 y 17 años. Este estudió, que empleó la técnica de la CTS, se centró en la violencia entre hombres y mujerescasados o cohabitando durante los años de la investigación: 1983 <n=1,496>, 1986 <n=1,384>, 1989 <n=1,436>, and 1992 <n=1,340>. Para cada uno de los años, la prevalencia de las tasas de cualquier tipo de violencia y también de violencia grave eran significativamente mayorespara las mujeres contra los hombres que para los hombres contra las mujeres. Por ejemplo, en 1983 la tasa de violencia de hombres hacia mujeres era de 36.7, en tanto que la de mujeres hacia hombres era de 48; in 1986, la tasa de violencia grave de hombres hacia mujeres era del 9.5, siendo la tasa de violencia grave de mujeres hacia hombres del 22. En 1992, la tasa de violencia en general de hombres hacia mujeres era del 20.2, con una tasa de violencia grave del 5.7; entretanto, la tasa de violencia en general de mujeres hacia hombres era del 27.9. con una tasa de violencia grave del 13.8. El autor destaca que el descenso de la tasa de violencia a lo largo del tiempo es atribuible a la mayor edad delos indivíduos analizados. Los resultados revelan <p. 163> que "las mujeres denunciaron más del doble de las veces a sus cónyuges poragresión durante el año siendo falsa la agresión". En 1986 en torno al 20% de hombres y mujeres denunciaron que las agresiones habían causado heridas físicas. En otros años, las mujeres se mostraban más proclives a denunciarse por haber causado heridas).

10. Rouse, L. P., Breen, R., & Howell, M. (1988). Abuse in intimate relationships. A Comparison of married and dating college students. Journal ofInterpersonal Violence, 3, 414-429. El abuso en las relaciones íntimas. Una comparación de estudiantes en situación de noviazgo y de casados. (Usada una muestra de 130 universitarios casados (48 hombres, 82 mujeres) y 130 universitarios en situación de noviazgo (58 hombres, 72 mujeres) manifestaron su experiencia de abusos físicos en el curso de sus relaciones íntimas. Los hombres eran más propensosa denunciar haber sido víctimas de abusos físicos que las mujeres tanto entre la muestra de casados como en la muestra de novios.

11. Sommer, R. (1994). Male and female partner abuse: Testing a diathesis-stress model. Unpublished doctoral dissertation, University ofManitoba, Winnipeg, Canadá. Conflictos de pareja, hombres y mujeres: probando un modelo diatésico. (El estudio contó con dos olas: la primera entre 1989 y 1990 incluyó una muestra elegida al azar de 452 mujeres casadas o cohabitantes y 447 hombres casados o cohabitantes de Winnipeg, Canadá; la segunda ola fue entre 1991 y 1992 e incluían 368 mujeres y 369 hombres, todos los cuales habían participado en la primera ola. Los individuos completaron la CTS y otros instrumentos de consulta. El 39.1% de las mujeres declararon ser agresoras físicas (el16.2% reportando haber perpetrado violencia grave) en algún momento de su relación con su pareja varón. Paralelamente, el 26.3% de los hombres declararonser agresores físicos (el 7.6% reportando haber perpetrado violencia grave) en algún momento de su relación con su pareja mujer. Entre losperpetradores de abuso contra su pareja, el 34.8% de los hombres y el 40.1% de las mujeres declararon haber contemplando a sus madrespegando a sus padres. Los resultados indican que el 21% de los varones y el 13% de las mujeres de estas parejas requirieron atención médica como resultado de un incidente de abuso de su pareja. "Los resultados también indican que el 10% de las mujeres y el 15% de los hombresperpetraron abusos contra su pareja en defensa propia".)

12. Straus, M. A., & Gelles, R. J. (1986). Societal change and change in family violence from 1975 to 1985 as revealed by two national surveys.Journal of Marriage and the Family, 48, 465-479. Cambios sociales y en la violencia familiar entre 1975 y 1985 conforme a lasconclusiones de dos investigaciones nacionales. (Se revisaron datos de dos extensas muestras de investigaciones sobre violencia familiaren parejas casadas, y se sintetizó que los hombres y las mujeres se agreden mutuamente en tasas similares, estando las mujerescomprometidas en actos leves de violencia en una escala mayor que los hombres. El tamaño de la muestra en 1975 fue de 2143 personas, yde 6002 en 1985.)

13. Straus, M. A., Kaufman Kantor, G., & Moore, D. W. (1994, August). Change in cultural norms approving marital violence from 1968 to 1994.Paper presented at the American Sociological Association, Los Angeles, CA. Cambios en las normas culturales que aprobaban laviolencia conyugal desde 1968 hasta 1994. El documento fue presentado en la Asociación de Sociología de América, en Los Angeles, California. (Comparaba estudios dirigidos en 1968 <n=1,176>, 1985 <n=6,002>, 1992 <n=1,970>, and 1994 <n=524>, en relación con laaprobación del abofeteo por parte de un cónyuge.La aprobación por parte de los maridos ha decrecido del 21% de 1968 hasta el 13% en 1985,al 12% en 1992 y al 10% en 1994. La aprobación del abofeteo por parte de las mujeres era del 22% en 1968 y no ha decrecido en todo estetiempo.)

 

ESTUDIOS CON VARIABLE RACIAL

1. Kim, K., & Cho, Y. (1992). Epidemiological survey of spousal abuse in Korea. In E. C. Viano (Ed.) Intimate Violence: Interdisciplinary Perspectives. (pp. 277-282). Bristol, PA: Taylor and Francis. Estudio epidemiológico del abuso matrimonial en Corea. En la editorial E.C. Viano. Violencia íntima: perspectivas interdisciplinarias. (Se empleó la Escala de Tácticas de Conflicto en entrevistas con una muestra seleccionada al azar de 1316 coreanos casados <707 mujeres, 609 hombres>. Comparando con los datos obtenidos entre parejas americanas, los resultados indican que los hombres coreanos son maltratados por sus esposas el doble que los americanos, mientras que las mujeres coreanas eran maltratadas por sus esposos el triple que las mujeres.)

2. Mwamwenda, T. S. (1997). Husband Battery among the Xhosa speaking people of Transkei, South Africa. Unpublished manuscript, University of Transkei, S. A. Malos tratos a esposos de lengua Xhosa del Transkei, en Sudáfrica. Manuscrito no publicado, de la Universidad de Transkey, S.A. (Se investigó sobre una muestra de 138 mujeres y 81 hombres universitarios en Transkei, Sudáfrica, acerca de haber sido testigos de malos tratos a esposos. Las respuestas revelaron que el 2% de los sujetos habían visto a su madre pegando a su padre. El 18% vio u oyó de parientes de sexo femenino que habían golpeado a sus maridos, y el 26% vio u oyó a vecinas que golpeaban a sus maridos.)

3. DeMaris, A. (1992). Male versus female initiation of aggression: The case of courtship violence. In E. C. Viano (Ed.), Intimate violence: interdisciplinary perspectives. (pp. 111-120). Bristol, PA: Taylor & Francis. Iniciación de la agresión varón contra mujer: El caso de la violencia durante las relaciones afectivas. (Examinada una muestra de 865 universitarios blancos y negros en relación con la iniciación de la violencia en sus relaciones de noviazgo. Se concluyó que 218 sujetos, 80 hombres y 118 mujeres, habían experimentado o expresado violencia en sus relaciones afectivas actuales o recientes. Los resultados indicaron que "cuando uno de los miembros de la pareja podía identificarse como el instigador habitual de la violencia, ese miembro era más frecuentemente la mujer. Esta conclusión era igualmente válida en entrevistados blancos y negros).

4. O'Keeffe, N. K., Brockopp, K., & Chew, E. (1986). Teen dating violence. Social Work, 31, 465-468. Violencia en los noviazgos adolescentes. (Muestra de 256 universitarios de Sacramento, California., 135 chicas, 121 chicos, con la técnica CTS. El 90% de los estudiantes eran juniors o seniors, la mayoría procedentes de hogares de clase media, el 94% estudiantes de rendimiento medio o por encima de la media, y el 65 % eran blancos frente al 35 % negros, hispanos o asiáticos. Resultó que el 11.9% de las chicas (frente al 7.4% de los chicos) admitieron haber sido perpetradores únicos de violencia física. El 17.8% de las chicas y el 11.6% de los chicos admitieron que ambos habían sido "tanto víctimas como perpetradores" de violencia física.)

5. Plass, M. S., & Gessner, J. C. (1983). Violence in courtship relations: a southern sample. Free Inquiry in Creative Sociology, 11, 198-202. La violencia en las relaciones de noviazgo: una muestra del sur. (En una muestra puntual de 195 alumnos de escuela superior y universitarios de una gran ciudad sureña, los investigadores emplearon la escala de Tácticas de Conflicto para examinar la violencia en los noviazgos. Globalmente, los resultados revelaron que las mujeres eran significativamente más propensas que los hombres a ser agresoras. Específicamente en relaciones formales, las mujeres eran tres veces más propensas que los hombres a abofetear a sus parejas, y siete veces más propensas a darles patadas, morder o golpearles con los puños. En relaciones esporádicas, si bien las diferencias por razón de sexo no eran muy acusadas, las mujeres eran más agresivas que los hombres. Otras conclusiones revelan que los estudiantes de la escuela superior abusaban más que los universitarios, y que una "mayor proporción de entrevistados de color eran agresores").

6. Rouse, L. P. (1988). Abuse in dating relationships: A comparison of Blacks, Whites, and Hispanics. Journal of College Student Development, 29, 312-319. Abusos en las relaciones de noviazgo: una comparación entre negros, blancos e hispanos. (El uso de la fuerza física y sus consecuencias fueron examinados en una muestra diversa de universitarios. Eran 130 blancos <58 hombres, 72 mujeres>, 64 negros <32 hombres, 32 mujeres>, y 34 Hispanos <24 hombres, 10 mujeres>. Los hombres eran significativamente más propensos que las mujeres en cuanto a denunciar el uso de la violencia física por parte de sus parejas y el haber causado mayor número de heridas que requerían atención médica. Esta diferencia por criterios de sexo se evidenciaba entre blancos y negros, pero no entre hispanos.

7. Ernst, A. A., Nick, T. G., Weiss, S. J., Houry, D., & Mills, T. (1997). Domestic violence in an inner-city ED. Annals of Emergency Medicine, 30, 190-197. Violencia doméstica en un Centro Urbano. (Consultados 516 pacientes <233 hombres, 283 mujeres> en un Departamento de emergencias urbano de New Orleans usando el Indice de Abusos Conyugales, una escala que mide la violencia doméstica. Se detectó que el 28% de los hombres y el 33% de las mujeres –una diferencia no significativa– declararon haber sido víctimas de violencia física en el pasado. En términos étnicos, el 82 % de los sujetos eran Afroamericanos. Los autores declararon haber hallado diferencias significativas en el número de mujeres vs. El de hombres que habían denunciado abusos pasados a la policía —19% de mujeres y 6 % de hombres—).

8. Hampton, R. L., Gelles, R. J., & Harrop, J. W. (1989). Is violence in families increasing? A comparison of 1975 and 1985 National Survey rates. Journal of Marriage and the Family, 51, 969-980. ¿Está creciendo la violencia familiar? Una comparación con las encuestas nacionales de 1975 y 1985. (Se comparó una muestra de 147 afroamericanos de la estadística de 1975 con 576 de la de 1985, en relación a la violencia conyugal. Empleando la CTS, se comprobó que la tasa de violencia global de maridos hacia sus esposas (169/1000) se mantuvo entre 1975 y 1985, en tanto que la tasa de violencia general de mujeres hacia sus maridos había aumentado un 33% (de 153/1000 a 204/1000) entre 1975 y 1985. La tasa de violencia grave de esposos sobre esposas disminuyó un 43% (de 113/1000 a 64/1000) entre1975 y 1985, mientras que la tasa de violencia grave de esposas sobre sus maridos había aumentado un 42 % (de 76/1000 a 108/1000) de 1975 a 1985. En 1985, la tasa de violencia abusiva perpetrada por mujeres negras casi triplicaba la tasa de mujeres.)

9. Sorenson, S. B., & Telles, C. A. (1991). Self reports of spousal violence in a Mexican-American and non-Hispanic white population. Violence and Victims, 6, 3-15. Auto declarativos de violencia conyugal en una muestra de población Méjicano-americana y no Hispana. (Se investigaron 1,243 Mejicano-americanos y 1,149 blancos no Hispanos, probándose que las mujeres mostraban mayores tasas que los hombres de propinar golpes, lanzar objetos, iniciar la violencia y golpear primero más de una vez. Las diferencias por razón de sexo eran significativas sólo para blancos no Hispanos.)

10. Straus, M. A., Gelles, R. J., & Steinmetz, S. K. (1981). Behind closed doors: Violence in the American family, Garden City, NJ: Anchor. Detrás de las puertas cerradas: Violencia en la familia americana. (Ofrece los resultados de una encuesta sobre violencia familiar de ámbito nacional que se llevó a cabo en 1975. En términos religiosos, se comprobó que los hombres judíos eran los que ostentaban la tasa menor de violencia conyugal abusiva (1%), mientras que las mujeres judías tenían una tasa de violencia conyugal abusiva que más que duplicaba la tasa de las mujeres <7%>, pp. 128-133. La violencia abusiva fue definida como un "acto que tiene un alto potencial para herir a la persona golpeada" pp 21-2.) 

ARTÍCULOS

1. Flynn, C. P. (1990). Relationship violence by women: issues and implications. Family Relations, 36, 295-299. Violencia relacional familiar por partede las mujeres: puntos clave e implicaciones. (Un artículo de análisis/revisión que declara "los investigadores han descubierto recurrentemente quehombres y mujeres, en el curso de sus relaciones tanto matrimoniales como prematrimoniales, incurren en las dosis comparables de violencia" El autor también escribe, "La violencia por parte de las mujeres en el marco de las relaciones íntimas ha recibido muy escasa atención de parte de lospolíticos, el público en general, y hasta muy recientemente, por parte de los investigadores... los hombres maltratados y las mujeres mal tratadorashan recibido una 'desatención selectiva' tanto por los medios de comunicación como por los investigadores".

2. Gelles, R. J. (1994). Research and advocacy: Can one wear two hats? Family Process, 33, 93-95. ¿Puede una persona llevar dos sombreros? (Lamenta la ausencia de objetividad por parte de las críticas "feministas" en sus críticas sobre los estudios que prueban la violencia doméstica perpetrada por mujeres.

2. George, M. J. (1994). Riding the donkey backwards: Men as the unacceptable victims of marital violence. Journal of Men's Studies, 3,137-159. Cabalgando sobre el burro para atrás: Hombres como víctimas inaceptables de violencia conyugal. (Una minuciosa revisión de la literatura que examina hallazgos y aspectos clave referidos a los hombres en tanto que víctimas, en la misma medida que las mujeres,del abuso de su pareja.

3. Macchietto, J. (1992). Aspects of male victimization and female aggression: Implications for counseling men. Journal of Mental HealthCounseling, 14, 375-392. Aspectos sobre la victimización masculina y la agresión femenina: implicaciones para la asesoría de hombres. (El artículo revisa la literatura sobre la victimización masculina y la agresión femenina.)

4. McNeely, R. L., & Mann, C. R. (1990). Domestic violence is a human issue. Journal of Interpersonal Violence, 5, 129-132. La violenciadoméstica es un problema humano. (Un artículo de la revista que critica la conclusión de que las mujeres son más proclives que los hombres en ejercer actos graves de violencia, y que llega a la conclusión de que "es erróneo clasificar la violencia de las esposas como unproblema inherente a la mujer, en lugar de considerarlo como un problema humano en general.)

5. McNeely, R. L., & Robinson-Simpson, G. (1987). The truth about domestic violence: A falsely framed issue. Social Work, 32, 485-490. La verdad sobre la violencia doméstica: un problema falsamente enfocado. (Un artículo de esta revista concluye que las mujeres son tan violentas como los hombres en sus relaciones domésticas.)

6. Steinmetz, S. K. (1977-78). The battered husband syndrome. Victimology: An International Journal, 2, 499-509.El síndrome del esposomal tratado. (Un artículo pionero que sugiere que la incidencia de los golpes a los maridos es similar a la incidencia de los golpes a las esposas).

7. Steinmetz, S. K. (1980). Women and violence: victims and perpetrators. American Journal of Psychotherapy, 34, 334- 350. Mujeres y violencia: víctimas y ejecutores. (Examina la aparente contradicción en el papel de las mujeres como víctimas y perpetradoras de violenciadoméstica.)

8. Straus, M. A. (1993). Physical assaults by wives: A major social problem. In R. J. Gelles & D. R. Loseke (Eds.), Current controversies onfamily violence pp. 67-87. Newbury Park, CA:Sage. Ataques físicos llevados a cabo por mujeres: un problema social grave (Revisa laliteratura al respecto y concluye que las mujeres iniciaron los asaltos físicos sobre sus parejas tan a menudo como los hombres).

9. Thompson Jr., E. H. (1991). The maleness of violence in data relationships: an appraisal of stereotypes. Sex Roles, 24, 261-278. Lamasculinidad de la violencia en relaciones comprobadas: una evaluación de estereotipos. (En una presentación más extensiva de su artículo fechado en 1990, el autor concluye que "Una orientación más masculina y/o una orientación menos femenina y las variaciones en laseriedad de la relación probaron ser los dos predictores más fuertes de la involucración en la violencia durante los noviazgos por parte de losdos miembros de la pareja).

10. Tyree, A., & Malone, J. (1991). How can it be that wives hit husbands as much as husbands hit wives and none of us knew it? Paperpresented at the annual meeting of the American Sociological Association. ¿Cómo puede ser que las esposas golpeen a los esposostanto como los esposos golpean a las esposas y que ninguno lo supiéramos? Documento presentado en la convención anual de la Asociación americana de Sociología. (Revisa la literatura y analiza los resultados de su estudio dirigido a la prevención de la violencia conyugal. Prueba que la violencia femenina está correlacionada con un historial de golpes a los hermanos y a un intento de mejorar el contactocon sus parejas).

11. White, J. W., & Kowalski, R. M. (1994). Deconstructing the myth of the nonaggressive woman: A feminist analysis. Psychology of WomenQuarterly, 18, 487-508. Desmontando el mito de la mujer no agresiva: un análisis feminista. (Una revisión y análisis que reconoce que lasmujeres "igualan o superan a los hombres en número de actos agresivos confesados haberse cometido en la familia" Examina un elenco de explicaciones para justificar tales agresiones.)

OTROS ESTUDIOS Y METODOLOGÍAS

1. Fiebert, M. S., & Gonzalez, D. M. (1997). Women who initiate assaults: The reasons offered for such behavior. Psychological Reports, 80, 583-590. Mujeres que inician episodios violentos: las razones ofrecidas en justificación de tales comportamientos. (Una muestra de 968 mujeres, extraída fundamentalmente de cursos universitarios del área sur de California, fue investigada en relación con la iniciación de violencia física sobre sus parejas (varones). El 29% de las mujeres, n=285, revelaron que ellas habían iniciado la violencia durante los pasados cinco años. Las mujeres entre 20 y 30 años se mostraban más proclives para agredir que las de 30 años en adelante. En cuanto a las razones, las mujeres aparentemente agredieron por pensar que sus parejas varones no sufrirían heridas o que no se tomarían revancha alguna. La mujeres también afirmaron que habían ejercido violencia sobre sus parejas porque querían llamar su atención, particularmente en el aspecto emocional.)

2. Gonzalez, D. M. (1997). Why females initiate violence: A study examining the reasons behind assaults on men. Unpublished master's thesis, California State University, Long Beach.Por qué las mujeres inician la violencia: un estudio que examinaba las razones que motivaban los ataques hacia hombres. (225 mujeres universitarias participaron en una investigación que examinaba su historia pasada y sus justificaciones para iniciar agresiones contra sus parejas varones. Los sujetos también respondieron a 8 escenarios de conflictos en los cuales se ofrecía información relativa a posibles razones para la iniciación de la agresión. Los resultados indicaban que el 55 % de los sujetos admitían haber iniciado agresiones físicas hacia sus parejas varones en algún momento de sus vidas. Siendo la razón más comunmente alegada que la agresión era una reacción espontánea a la frustración).

3. Lillja, C. M. (1995). Why women abuse: A study examining the function of abused men. Unpublished master's thesis, California State University, Long Beach. Por qué abusan las mujeres: un estudio que examina la función de hombres que han padecido abusos. Tesis doctoral no publicada de la Universidad estatal de California, Long Beach (Una revisión sobre la literatura que examina el tema de los hombres en tanto que víctimas de ataques de mujeres. Incluye un cuestionario original para medir la veracidad de la asunción de que las mujeres que carecen de apoyo social para combatir el estrés muestran probabilidades de cometer violencia doméstica

4. Fiebert, M. S. (1996). College students' perception of men as victims of women's assaultive behavior. Perceptual & Motor Skills, 82, 49-50. La percepción de los universitarios sobre los hombres como víctimas de un comportamiento agresivo. (371 universitarios <91 hombres, 280 mujeres> fueron investigados en relación con el conocimiento que tenían y la aceptación de los datos de investigaciones que revelaban comportamientos violentos por parte de mujeres. La mayoría de los sujetos (63%) eran totalmente desconocedores de que el índice de malos tratos era similar para los hombres que para las mujeres; un porcentaje ligeramente superior de mujeres que de hombres (39% vs 32%) manifestaba estar familiarizadas con este dato. En cuanto a la aceptación de la validez de estos datos, la mayoría de los sujetos (65%) aceptaron la validez del dato, con un mayor porcentaje de hombres (70% vs 64%) manifestando dicha aceptación.)

5. Feather, N. T. (1996). Domestic violence, gender and perceptions of justice. Sex Roles, 35, 507-519.Violencia doméstica, género y percepciones de la justicia. (A 109 hombres y 111 mujeres de Adelaida, Sur de Australia, les fue presentado un escenario hipotético en el cual, bien el esposo o bien la esposa perpetraban violencia doméstica. Los participantes fueron significativamente más negativos en su evaluación del esposo que en la de la esposa, mostrándose más comprensivos con la esposa y manifestando su creencia de que el esposo merecía penas más duras por su comportamiento).

6. Saenger, G. (1963). Male and female relations in the American comic strip. In D. M. White & R. H. Abel (Eds.), The funnies, an American idiom (pp. 219-231). Glencoe, NY: The Free Press. Relaciones entre hombres y mujeres en las tiras cómicas americanas (Se examinaron veinte ediciones consecutivas de todas las tiras cómicas de nueve periódicos de Nueva York en octubre de 1950. Los resultados revelaban que los esposos eran víctimas de agresiones en el 63% de las situaciones de conflicto. Adicionalmente, las esposas eran más agresivas en el 73% de las situaciones domésticas; en el 10 % de dichas situaciones ambos eran igualmente agresivos y sólo en el 17% de las situaciones eran los esposos más violentos que las esposas.

7. Sommer, R., Barnes, G. E. & Murray, R. P. (1992). Alcohol consumption, alcohol abuse, personality and female perpetrated spouse abuse. Journal of Personality and Individual Differences, 13, 1315-1323. Consumo de alcohol, abuso de alcohol, personalidad y abusos conyugales perpetrados por mujeres. (Se analizaron las respuestas de una submuestra de 452 mujeres extraídas de una muestra de 1257 residentes de Winnipeg. Empleando la CTS, se evidenció que el 39% de mujeres habían practicado agresiones contra sus parejas varones en algún momento de su relación. Las mujeres más jóvenes, con alta puntuación en la escala P de Eysenck eran las más propensas a perpetrar violencia. Nota: la muestra de los individuos es la misma que la citada en la disertación de Sommer en 1994.)

8. Steinmetz, S. K. (1981). A cross cultural comparison of marital abuse. Journal of Sociology and Social Welfare, 8, 404-414. Una comparación multicultural del abuso conyugal. (Empleando una versión modificada de la CTS, se examinó la violencia conyugal en pequeñas muestras de seis sociedades: Finlandia, Estados Unidos, Canadá, Puerto Rico, Belice e Israel <total n=630>. Se comprobó que "en cada sociedad, el porcentaje de hombres que empleaban la violencia era similar al porcentaje de esposas violentas". La mayor excepción era Puerto Rico, donde los hombres eran más violentos. El autor también manifiesta que "las esposas que empleaban la violencia... tendían a hacerlo en mayores proporciones.)

9. Stets, J. E. & Henderson, D. A. (1991). Contextual factors surrounding conflict resolution while dating: results from a national study. Family Relations, 40, 29-40. Factores contextuales en torno a la resolución de conflictos durante el noviazgo: resultados de una investigación de ámbito nacional. (Obtenido de una investigación telefónica nacional con muestra elegida al azar, se consideraron novios <n=277; hombres=149, mujeres=128> de edades comprendidas entre los 18 y los 30 años, solteros, que nunca habían contraído matrimonio con anterioridad y con relaciones de noviazgo durante el año anterior que hubiese durado al menos dos y con al menos seis citas. Fueron examinados con la Escala de Tácticas de Conflicto. Las conclusiones revelaban que más del 30% de los individuos utilizaban las agresiones físicas en sus relaciones, el 22% de los hombres y el 40% de las mujeres habiendo manifestado usar alguna forma de agresión física. Las mujeres eran "seis veces más propensas que los hombres para infligir agresiones graves <19.2% vs. 3.4%>...Los hombres eran dos veces más propensos que las mujeres a reconocer haber recibido agresiones graves <15.7% vs. 8%>." También se supo que los sujetos más jóvenes y aquellos de menor status socioeconómico <SES> eran más propensos a emplear las agresiones físicas.)

10. Straus, M. A. (1995). Trends in cultural norms and rates of partner violence: An update to 1992. In S. M. Stich & M. A. Straus (Eds.) Understanding partner violence: Prevalence, causes, consequences, and solutions (pp. 30-33). Minneapolis, MN: National Council on Family Relations. Tendencias en las normas culturales y tasas de violencia en la pareja: una actualización al estudio de 1992. En S. M. Stich & M. A. Straus (Eds.) Comprendiendo la violencia de la pareja: Prevalencia, causas, consecuencias y soluciones. (Manifiesta haber descubierto que mientras que la aprobación de un marido que abofetea a su esposa declinó dramáticamente entre 1968 y 1994 <21% to 10%> la aprobación de una esposa que abofetea a su esposo no declinó, sino que permaneció en un 22% durante el mismo periodo. La razón más frecuentemente mencionada para justificar el abofetear a la pareja es, para ambos sexos, la infidelidad conyugal. También informa que los ataques físicos graves protagonizados por hombres declinaron en un 48% desde 1975 hasta 1992, desde una proporción del 38/1000 hasta la del 19/1000, mientras que los ataques físicos graves protagonizados por mujeres no se han visto reducidos en ese periodo, continuando en una tasas de 40/1000. El estudio sugiere que las manifestaciones de los poderes públicos deberían dirigirse hacia las mujeres que perpetran violencia y que los programas escolares deberían "reconocer explícitamente y condenar la violencia ejercida por las niñas en la misma medida que la ejercida por los niños".)

11. Straus, M. A., & Kaufman Kantor, G. (1994, July). Change in spouse assault rates from 1975-1992: A comparison of three national surveys in the United States. Paper presented at the Thirteenth World Congress of Sociology, Bielefeld, Germany. Cambios en las tasas de agresión conyugal entre 1975 y 1992: Una comparación de tres encuestas nacionales en Estados Unidos. Documento presentado en el Decimotercer Congreso de Sociología en Bielefeld, Alemania. ( Señala que la tendencia decreciente de ataques graves por parte de maridos que se evidenció en la encuesta nacional entre 1975 y 1985 se ha mantenido en la encuesta de 1992, mientras que las esposas mantuvieron tasas más altas de agresiones.)

12. Sugarman, D. B., & Hotaling, G. T. (1989). Dating violence: Prevalence, context, and risk markers. In M. A. Pirog-Good & J. E. Stets (Eds.) Violence in dating relationships: Emerging social issues (pp.3-32). New York: Praeger. Violencia en los noviazgos: Prevalencia, contexto y síntomas del riesgo. En M. A. Pirog-Good & J. E. Stets (Eds.) Violencia en las relaciones de noviazgo: Temas sociales emergentes (pp. 3-32). (Se revisaron 21 estudios de comportamiento en el noviazgo y apreciaron que las mujeres declararon haber expresado violencia en tasas más altas que los hombres <329/1000 casos vs. 393/1000 casos).

13. Tang, C. S. (1994). Prevalence of spouse aggression in Hong Kong. Journal of Family Violence, 9, 347-356. Prevalencia de la agresión conyugal en Hong Kong. (Los individuos entrevistados eran 382 pregraduados <246 mujeres, 136 hombres> en la universidad china de Hong Kong. Se empleó la CTS para obtener la evaluación de las reacciones de sus padres durante un conflicto familiar. El 14% de llos estudiantes declararon que sus padres estaban involucrados en violencia física. "Las madres eran tan propensas como los padres para usar de la violencia física contra sus cónyuges".)

14. White, J. W., & Humphrey, (1994). Women's aggression in heterosexual conflicts. Aggressive Behavior, 20, 195-202. Agresión femenina en conflictos heterosexuales. Comportamiento agresivo. (829 mujeres <representando el 84% de la mujeres de primer curso de facultad> de 17 - 18 años de edad, recién incorporadas a la universidad, completaron la CTS y otros instrumentos de obtención de información. Los resultados revelaban que el 51.5% de las entrevistadas practicaron violencia física al menos una vez en sus relaciones de noviazgo anteriores y, en el año anterior, el 30.2% reconocieron haber agredido físicamente a sus parejas varones. El uso de la agresión física en el pasado era el mejor predictor de la agresión actual. Haber presenciado una agresión entre sus padres también era un factor predictor de las agresiones actuales.) 

 

(Traducción realizada en 1999 por la Asociación de Padres y Madres Separados Canaletas-Alhambra (Granada), con mejoras de edición introducidas en la página de la iniciativa "Padres e Hijos" (http://www.arrakis.es/~ajmm/), a quienes expresamos nuestro agradecimiento.)

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