Crónicas del Absurdistán

Territorio inmenso, porque, como dijo un sabio antiguo, no hay absurdo que no haya sido propugnado por algún filósofo (y abrazado con entusiasmo por algún político).

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El lobby feroz ataca de nuevo

Los mayores de 10 años recordarán sin duda aquella famosa Macroencuesta de 1999 que heló de espanto a España con la aterradora conclusión de que en nuestro país había dos millones de mujeres maltratadas por sus parejas. Es decir, dos millones de mujeres llenas de tumefactos moratones y sangrantes heridas, que era lo que la gente, en su ingenuidad, entendía entonces por maltrato. Unánimemente jaleada por los medios de comunicación, aquella primera Macroencuesta descargó sobre la sociedad una tormenta de androfobia y demonización del varón y, de paso, una lluvia de oro en las arcas de algunas ONG subvencionadas. Con la primera Macroencuesta, y con la serie de medidas legislativas y económicas adoptadas en su estela, el lobby feminista español alcanzó uno de sus grandes triunfos históricos en su empeño por convencer a la sociedad de que en cada hombre hay un maltratador potencial. La Macroencuesta es probablemente el más acabado y engañoso ejercicio de victimismo del feminismo hispano, tan eficaz que hasta tuvo un imitador: la encuesta Enveff en Francia.

En España, el macroexperimento volvió a perpetrarse en 2002 y 2006, con idéntica metodología y resultados, aunque con menos ruido de timbales y tambores. Para entonces eran muchas las voces que habían denunciado su desvergonzada parcialidad y su falta de rigor, aunque el gremio periodístico optó por seguir en el guindo. El gran escamoteo, auspiciado sin el menor sonrojo por las instituciones del Estado, consistió, en las tres ocasiones, en excluir de la evaluación a la población masculina y aplicar el cuestionario a una muestra compuesta únicamente por mujeres.

Hace poco se ha anunciado en la prensa que la IV Macroencuesta, con contenidos similares a los de las ediciones anteriores, quedará finalizada para finales del presente año. Naturalmente, tampoco esta vez se incluirán varones en la muestra. Obvio. ¿Dónde estaría la gracia y la ganancia, si al cuadrar las cuentas salen tantos maltratados como maltratadas, o incluso más, cómo suele ocurrir cuando se pregunta a ambos sexos por sus respectivos maltratos? Decididamente, esto de la igualdad de género es cosa muy acomodaticia, un asunto más bien de protocolo y buena educación totalitaria, como cuando llamaban camarada a Stalin...  ¡Bibiana Aído, Ministra del Duplicado Lingüístico, acógenos bajo tu manto igualitario, no te aparezcas siempre a las mismas pastoras! ¡Ministra de la Simetría, haz un milagro! ¡Que se incluya a los varones en la IV Macroencuesta!

Con todo lo que se ha hablado últimamente sobre la prevaricación de los jueces, creo que sería buen momento para reflexionar sobre la prevaricación de los políticos. Según el DRAE, prevaricación es el "delito consistente en dictar a sabiendas una resolución injusta una autoridad, un juez o un funcionario". Lean ustedes el cuestionario que hay más abajo y díganme si no es prevaricación aplicar la Macroencuesta sólo a las mujeres, a sabiendas de que éstas también insultan, critican y se enfadan, y de que su aplicación a los hombres daría resultados similares a los declarados por las mujeres y dejaría sin justificación las políticas vigentes en materia de violencia doméstica (incluidos cargos y subvenciones).

Lector, si eres varón, estás excluido por definición de la Macroencuesta, pero no olvides que la respuesta afirmativa a cualquiera (es decir, a una) de las siguientes preguntas te convierte en hombre maltratado en toda regla, al menos según los criterios de este apogeo del fraude . En la III Macroencuesta, cuyo cuestionario retoma y amplia los de ediciones anteriores, se pregunta a las encuestadas si su pareja o cónyuge, o alguien de su entorno familiar:

1- Le impide ver a la familia o tener relaciones con amigos, vecinos

2- Le quita el dinero que Vd gana o no le da lo suficiente que necesita para mantenerse

3- Hace oidos sordos a lo que Vd le dice (no tiene en cuenta su opinión, no escucha sus peticiones)

4- Le insulta o amenaza

5- No le deja trabajar o estudiar

6- Decide las cosas que Vd puede o no hacer

7- Insiste en tener relaciones sexuales aunque sepa que Vd no tiene ganas

8- No tiene en cuenta las necesidades de Vd (le deja el peor sitio de la casa, lo peor de la comida)

9- En ciertas ocasiones le produce miedo

10- No respeta sus objetos personales (regalos de otras personas, recuerdos familiares)

11- Le dice que coquetea continuamente / o por el contrario que no se cuida nunca, que tiene mal aspecto

12- Cuando se enfada llega a empujar o golpear

13- Se enfada sin que se sepa la razón

14- Le dice que a dónde va a ir sin él/ella (que no es capaz de hacer nada por si sola)

15- Le dice que todas las cosas que hace están mal, que es torpe

16- Cuando se enfada la toma con los animales o las cosas que Vd aprecia

17- Le hace sentirse culpable porque no le atiende/entiende como es debido

18- Se enfada si sus cosas no están hechas (comida, ropa, etc)

19- Le controla los horarios

20- Le dice que no debería estar en esa casa y que busque la suya

21- Le reprocha que viva de su dinero

22- Ironiza o no valora sus creencias (ir a la iglesia, votar a algún partido, pertenecer a alguna organización)

23- No valora el trabajo que realiza

24- Le hace responsable de las tareas del hogar

25- Delante de sus hijos dice cosas para no dejarle a Vd en buen lugar

26- Desprecia y da voces a sus hijos

¿Has respondido afirmativamente a alguna de las preguntas anteriores? Entonces, no lo dudes, a efectos de la Macroencuesta, eres un hombre maltratado, aunque tu caso no es excepcional: casi con toda seguridad, en España hay más de dos millones de hombres en la misma situación.

¡Ah!, y no olvidéis una cosa. Las dos primeras Macroencuestas se hicieron con el PP en el poder; la tercera y la cuarta, bajo el gobierno del PSOE. Es decir, a pesar de su indigencia moral e intelectual, la Macroencuesta no es un simple embeleco electoral, sino el termómetro de una época, la huella de una sociedad dispuesta a creer que los varones son malos por definición y las mujeres víctimas irredentas, y por encima de todo, el mejor ejemplo de complicidad de la clase política y los poderes mediáticos con un tocomocho histórico.

[20-05-2010]

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