Crónicas del Absurdistán

Territorio inmenso, porque, como dijo un sabio antiguo, no hay absurdo que no haya sido propugnado por algún filósofo (y abrazado con entusiasmo por algún político).

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La bala de plata

Entre los colectivos anglosajones que denuncian la discriminación del hombre en los casos de divorcio es frecuente la expresión the silver bullet [la bala de plata], referida a las falsas acusaciones, especialmente de abuso sexual contra los hijos. Para una mujer sin escrúpulos que quiera zanjar instantáneamente su proceso de separación y cercenar de raíz los ya de por sí exiguos derechos que el vigente régimen de divorcio reconoce al varón, no hay arma más contundente que una denuncia de ese tipo. Como medida preventiva, se dictará una orden de alejamiento contra el marido, es decir, se le prohibirá el acercamiento al domicilio conyugal y el contacto con sus hijos. Si las circunstancias ayudan, es también posible que el acusado vaya directamente a la cárcel, sin más pruebas que la palabra de la acusadora. Es la "bala de plata" que nunca falla y pone en bandeja un divorcio expeditivo y despiadado. Para llegar a esta situación ha sido necesario desmontar previamente uno de los fundamentos seculares del derecho: la presunción de inocencia. He aquí algunas opiniones autorizadas sobre esta práctica:

  • "Como es sabido, la manera más expeditiva de entablar el divorcio es, para una mujer, declarar que su marido es violento, y si ese subterfugio no basta, las mujeres pueden recurrir a lo que se denomina "la bala de plata", es decir, acusar a su pareja de abusar sexualmente de los niños.  En ese caso, el hombre es inmediatamente apartado de su casa y de su familia.  No hace mucho mantuve una charla con un grupo de hombres del suroeste de Inglaterra.  Entre los asistentes a la reunión había dos policías.  Cuando les pregunté por la realidad de los falsos abusos sexuales, admitieron que, en efecto, estaban obligados a separar a un padre de su familia aun cuando no hubiese pruebas.  En una ocasión, una mujer había acusado al padre de una niña de haber abusado de ella en el baño.  Llamó a la policía, y ésta se llevó inmediatamente al padre, que luego fue puesto en libertad por falta de pruebas.  Deberíamos tener una ley que permitiese a las víctimas inocentes de tales acusaciones demandar judicialmente a sus agresoras.  Para que se lleven detenido al hombre no se necesitan pruebas: basta con que la mujer descuelgue el teléfono." (Erin Pizzey, De lo personal a lo político, 2000)

  • "Los jueces aceptarán igualmente las acusaciones de una mujer cuando dice que su marido es violento sin base ni evidencia, en un sistema donde es imposible verificar un examen cruzado de sus acusaciones.  Pese a lo cual, con este pretexto privarán a un hombre del contacto con sus hijos.  La falta de contacto con sus hijos es una fuente de inmensa injusticia y miseria para muchos padres.  Los abogados dicen que este es un escenario muy típico.  La madre decide separarse porque ha encontrado a otro hombre.  La manera más sencilla de desembarazarse del padre es acusarle de ser violento con ella o los niños.  El padre se marcha o es expulsado.  Su acceso a los niños se limita a una orden de contacto emitida por el juzgado a recomendación de un funcionario de la asistencia social.  Pero la madre tiene el látigo en la mano a la hora de controlar el contacto del padre.  Éste se encuentra con que, normalmente, los niños están demasiado ocupados para verle.  Cuando llega a ver a sus hijos, es a menudo el novio de su ex mujer quien le dice que se largue." (Melanie Phillips, La violación de la justicia, 1999)

  • En 1963 se denunciaron en los Estados Unidos 160.000 casos de abusos sexuales a niños. Esta cifra aumentó hasta 1,7 millones de casos en 1985.  La cifra siguió aumentando hasta llegar a 3 millones de denuncias en 1995, de las que 2 millones se consideraron infundadas o falsas (National Center on Child Abuse and Neglect (NCCAN): Child Maltreatment 1995: Reports From the States to the National Child Abuse and Neglect Data System).

  • "Siguen existiendo hombres que amenazan a las mujeres con diversos males, pero las mujeres, hoy en día, la máxima amenaza sobre un hombre es 'te voy a denunciar', es decir voy a ir al juzgado y diga lo que diga y pase lo que pase, ese señor sale condenado, con una pena mínima de 8 meses de prisión, y que según las circunstancias puede ingresar en prisión. [...]  Pero existen otro tipo de mujeres que, como medio más rápido de separarse o divorciarse, ponen una denuncia por malos tratos, por insultos o por cualquier cosa similar, y automáticamente consiguen quedarse en la casa, y que el marido ceda a las pretensiones económicas del divorcio con tal de librarse de la condena penal. Esas mujeres existen, y están utilizando la justicia a su antojo, para 'colar' su divorcio y tramitarlo más rápidamente." (Carta de una abogada, letrado del Turno Especial de Violencia Doméstica, a Armando de Miguel, publicada en Libertad Digital el 1 de junio de 2006)

  • Según la Memoria 2005 del Instituto de Medicina Legal de Murcia, sólo el 16% de los 117 reconocimientos periciales realizados por requerimiento judicial a supuestas víctimas de delitos sexuales arrojaron resultados positivos. Es decir, el 84% de las denuncias de ese tipo resultaron falsas, y estas cifras se mantienen en el tiempo sin sufrir grandes variaciones. (Noticia publicada en la prensa local murciana el sábado, 9 de septiembre de 2006)

"Toda persona acusada de delito tiene derecho a que se presuma su inocencia mientras no se pruebe su culpabilidad" (Declaración Universal de los Derechos Humanos, art. 11). - "Asimismo, todos tienen derecho al Juez ordinario predeterminado por la ley [...] y a la presunción de inocencia." (Constitución española, Artículo 24.2).

[2006]

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