Crónicas del Absurdistán

Territorio inmenso, porque, como dijo un sabio antiguo, no hay absurdo que no haya sido propugnado por algún filósofo (y abrazado con entusiasmo por algún político).

>>>Rayas en el agua
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Violencia de génera28 de febrero de 2011

Recientemente se ha publicado un artículo en el que se presentan los resultados de un metaanálisis de 75 estudios cuantitativos sobre agresiones sexuales en parejas homosexuales, con una muestra global de 139.635 individuos.

En conjunto, los niveles de violencia sexual registrados a lo largo de la vida de los encuestados se sitúan en intervalos del 12% al 54% para los varones gays y bisexuales y del 16% al 85% para las mujeres lesbianas y bisexuales.

Como elemento de comparación, los niveles más altos de agresiones sexuales sufridos por mujeres en parejas heterosexuales a lo largo de su vida se situan entre el 10% y el 17% por ciento (según los estudios citados por las propias autoras).

Por lo tanto, para una mujer, las probabilidades de ser agredida sexualmente son hasta cinco veces mayores si su pareja es otra mujer, en vez de un hombre. ¿Alguna duda, sapientísimos legisladores españoles, acerca de su pregonada definición de la violencia de género?

Humo de pajas25 de febrero de 2011

Las autoridades sanitarias prohíben que los actores del musical Hair fumen cigarrilos de mentira, o lo que es lo mismo, que quemen ciertas inofensivas hierbas aromáticas en el escenario. Pensaba yo, tonto de mí, que el problema era el tabaco, la nicotina, el alquitrán y todas esas sustancias que se etiquetan con dos tibias y una calavera. Pero no. El problema es, al parecer, el humo, el inocuo humo que desprenden la fragante hierbaluisa y la saludable albahaca. Por ese camino, me temo que los incensarios de las iglesias y las chimeneas de los paradores tienen los dias contados.

A lo que vamos. La Ministra de Sanidad afirma que los actores tienen que simular que fuman sin fumar (cosa que ya hacen), y añade sin ruborizarse que "en este país hay mucho talento y se sabrá perfectamente cómo hacerlo". Si se me permite la comparación, la Ministra no sabe hacer una tortilla sin huevos, pero está segura de que otros más listos sabrán hacerla. Me imagino ya a los actores sacudiendo la ceniza de un cigarrillo imaginario antes de llevarse con elegancia los dedos vacíos a la boca y expeler con lenta voluptuosidad un humo inexistente.

Ya abierta la brecha, y si el Gobierno funciona con un mínimo de coherencia, la nueva commedia dell’arte tampoco podrá dar cobijo a la violencia simulada, sin duda peor que el tabaquismo simulado. En adelante, Pepa y Avelino tendrán que discutir por señas. Y cuando Larra tenga que volver a suicidarse en escena, no podrá hacerlo ya con una falsa pistola y el ruido de un petardo. Lo políticamente correcto será que se lleve el dedo índice a la sien, haga un chasquido con la lengua y caiga fulminado de la forma menos violenta y más delicada posible.

Y qué hacer con Shakespeare y sus truculencias. En las futuras representaciones de “Julio César”, Marco Antonio no podrá exhibir un falso manto teñido de falsa sangre y acribillado de falsas puñaladas, como se viene haciendo desde hace cuatro siglos, sino que sostendrá en sus manos una sábana impoluta, con los pliegues de la lavandería aún visibles, mientras recita:

¡Mirad: por aquí penetró el puñal de Casio! ¡Ved qué brecha abrió aquí el envidioso Casca! ¡Por esta otra le apuñaló su muy amado Bruto! Y al retirar su maldito acero, observad cómo brotó la sangre de César…

Era inevitable que una ministra del Absurdistán reinventase el teatro del absurdo.

Rueda de prensa22 de febrero de 2011

La Frivolidad y la Ignorancia han llegado a ministras. De cuota, por supuesto. La Frivolidad llega a la rueda de prensa acompañada de la Ignorancia, su amiga inseparable. Risueñas, ufanas, ¡las más mejores!

Juntas van a arreglar el problema de los niños víctimas de maltrato. Machista, por supuesto. Como es natural en tales casos, introducirán nuevas presunciones de culpabilidad en el Código Penal, a fin de seguir apagando el fuego con gasolina, cosa que hasta ahora les ha dado muy buen resultado. Y, desde luego, crearán foros, pondrán teléfonos y repartirán millones a las ONG amigas.

Como de costumbre, los periodistas son de lo más guay y no se meten en malos rollos, como averiguar si las principales perpetradoras de maltrato infantil son las madres, cosa contrastada incluso en España, y por supuesto en numerosos estudios de otros países sobre maltrato y homicidios infantiles (01, 02, 03, 04, 05...) Ni se interesan por el maltrato institucional y los huérfanos artificiales fabricados a gran escala por la legislación de divorcio. A fin de cuentas, los lectores tampoco están por la labor de que ningún periodista les cambie la hora mental. Así que se acomodan unos y otros a la rutina oficial del maltrato machista, y todos tan contentos.

Sin más desgaste de neuronas ni preguntas impertinentes, la Frivolidad y la Ignorancia dan por finalizado el acto, recogen sus bártulos y se retiran convencidas de ser las más mejores. Ya lo dijo un sabio antiguo: en materia de género, cuanto peor, mejor.

I have a dream19 de febrero de 2011

Imaginemos un sistema político cuyos dos partidos mayoritarios compartiesen el mismo modelo social y el 95 por ciento del sistema de valores y creencias común a toda la población, y en el que la batalla política no se centrase a todas horas en el 5 por ciento de discrepancias hereditarias y retrospectivas, sino en la capacidad de unos u otros para administrar el bien común en beneficio de todos.

Relegada la estéril gresca ideológica al segundo plano que le corresponde, ya no habría motivo alguno para perder el tiempo en dilucidar si la izquierda es el sistema métrico universal de la bondad o si la derecha puede ser tan progre como el que más, ni para seguir tirándonos a la cabeza los trastos de la última guerra civil de nuestros bisabuelos. Las cosas estarían bien o mal hechas per se, no dependiendo de quien las hiciese.

O sea, estaríamos en la misma situación objetiva actual, pero habríamos madurado lo suficiente como para no convertir nuestra calderilla ideológica residual en manzana de discordia permanente. Habríamos pasado del voto pasional que convierte la política en una liga de fútbol sombría y a los electores en hooligans al voto racional que premia una buena gestión y reprueba una mala. Como los americanos, oiga.

Sí, ya sé, lo de Irak… Vale. Entonces, como los suizos, los suecos, los noruegos, los alemanes, los daneses, los ingleses, los franceses y todos los demás, oiga.

Salvad al soldado Montes17 de febrero de 2011

Me deja sin palabras el artículo de ABC sobre Miguel Montes, el preso más antiguo de España, que empezó su andadura carcelaria por haber perdido un subfusil en la mili y la ha prolongado durante 34 años (más 15 que le quedan por purgar) por un simple historial de fugas, falsificación de documentos y trapicheo de hachís (estas dos últimas actividades, si bien se mira, subsidiarias de la primera). En fin, una verdadera bola de nieve que empezó siendo nada y acabó arrastrando por la pendiente toda una vida.

Quizás por haber leído de joven demasiadas novelas románticas y haberme puesto en todas las ocasiones incondicionalmente de parte de los Jean Valjean o los Edmond Dantès, durante muchos años pensé que la fuga sin violencia era una especie de derecho natural del preso que no llevaba aparejados castigos adicionales. Seguramente los penalistas tendrán sus razones para opinar lo contrario, pero algo me dice que, en ese caso, el resarcimiento del Estado ha sido excesivo.

Máxime si se compara con otros tratos penales dispensados por cierta justicia entreverada de política y género. En España van acumulándose los ejemplos de mujeres que han matado a sus maridos y se han ido de rositas, por absolución o por indulto. En cambio, cualquier soldado Montes que pierde el subfusil empieza a juntar pequeños eslabones y acaba forjando una cadena literalmente perpetua.

La razón bruta15 de febrero de 2011

¡Oh profunda estupidez, reina absoluta que habitas la espesa oscuridad del fondo del pozo donde no llega la luz, nos rendimos ante tu poder!

Según cuenta ABC, un colegio de Sitges pone una señal en rojo al expediente de un niño de 5 años por no hablar catalán en el patio. La idea de calificar con puntos gordos de colores, para que un niño de cinco años comprenda su significado positivo o negativo, frases que ni Lope de Vega habría entendido a esa edad ("Participo en conversaciones utilizando la lengua vehicular del centro") nos deja ya bastante desarmados. Pero que pongan uno de esos ignominiosos puntos rojos a un niño de cinco años porque, a la hora del recreo, tiende a expresarse en su lengua materna (sea el español o el yanomami, por ejemplo, si es hijo de tales inmigrantes, que alguno habrá) nos aniquila, nos pasa por encima como una apisonadora, nos deja planchados.

Vale, estupidez, has ganado. Hemos tardado, pero al fin empezamos a comprender que es mucho más fácil pasar todos por asnos pasivos que inculcar un poco de lucidez en la cabeza de los ídem activos.

Ya lo dijo Oscar Wilde: "Se puede admitir la fuerza bruta, pero la razón bruta es insoportable."

La criada y la señora12 de febrero de 2011

Al enterarme de la condena a seis meses de alejamiento impuesta por la Audiencia Provincial de Alicante a un hombre que amenazó a su mujer con no darle dinero porque no le había preparado la cena, lo primero que me vino a la cabeza fue el paso Las aceitunas, de Lope de Rueda:

- TORUVIO: Vengo hecho una sopa d'agua. Muger, por vida vuestra que me deis algo que cenar.
- AGUEDA: ¿Yo qué diablos os tengo de dar si no tengo cosa ninguna?

Luego viene uno de los diálogos más afortunados e hilarantes de la historia del teatro, aunque, medido con los mezquinos criterios vigentes en la materia, hoy sería un episodio más de violencia doméstica, naturalmente de género, porque oficialmente no hay otra. A esa miopía moral hemos llegado. La propaganda de género ha inculcado de tal modo el síndrome de la mujer maltratada en la sociedad que cualquier salida de tono real o inventada se ha convertido en maltrato, y un matrimonio puede emprender un viaje judicial sin retorno por un quítame allá esas pajas.

El mismo cariz sainetesco ofrece otra reciente sentencia que obliga a un matrimonio a separarse por un caso de maltrato ocurrido durante el noviazgo y denunciado por un tercero merced a una propaganda de género que quiere que todos seamos policías. ¡Mujer, eterna menor -viene a decir la sentencia-, ese matrimonio no te conviene!

Aunque la Constitución proclama el derecho a la presunción de inocencia y establece que los poderes públicos asegurarán la protección de la familia, fiscales y jueces tienden con frecuencia a subordinar esos principios de rango superior a las disposiciones sesgadas de la LMPIVG. Como diría Jorge Manrique, ponen toda su diligencia en componer a la criada y dejan a la señora descompuesta.

El principio de Peter8 de febrero de 2011

Dice el principio formulado por L.J. Peter que, en un sistema jerárquico, todo empleado tiende a ascender hasta alcanzar su nivel de incompetencia.

En el Absurdistán de género y cuota, hábitat predilecto de una casta enemiga del trabajo y del estudio, ese nivel de incompetencia suele alcanzarse a las pocas horas de entrar en funciones.

Tal vez algo de eso ha ocurrido también en el caso de la subdirectora general que envía por cauces oficiales a sus subordinados rimas tan inspiradas como "Feliz 2005, por el culo te la hinco", "Feliz 2010, por el culo te la hinco otra vez" o "Feliz Año Nuevo, y chúpame un huevo". Caso en modo alguno esporádico: el "milagro español" consiste en llegar a ministro, y sobre todo a ministra, sin haber sido antes nada.

Como de costumbre, apliquemos la perspectiva de género al revés: imaginemos por un momento que un subdirector general (varón) envía a sus subordinados de ambos sexos una felicitación oficial en estos términos: "Feliz 2008, y chúpame el chocho". Y que, encima, cesan a una funcionaria por manifestar su descontento. Ese día, el Sol no se atreve a salir.

Medias verdades7 de febrero de 2011

Una media verdad que suele pasar por entera se refiere a la mutilación genital de la mujer en ciertas culturas. En este artículo de ABC, una voz muy autorizada nos cuenta la media verdad que suele callarse: "Mi padre me apoyó, pero mis abuelas y tías fueron por ahí diciéndole a todo el mundo que era una cobarde”, relata la activista keniana Agnes Pareyio, que, a los 14 años, fue obligada por su madre a someterse a la ablación genital, práctica promovida y realizada por las mujeres en ciertas etnias africanas.

Otra media verdad con la que solemos conformarnos se refiere a la lapidación de las adúlteras, práctica bárbara donde las haya. La mitad complementaria nos la ofrece esta noticia (en inglés) y, en particular, el tremendo video que hay al final de la página (también puede verse en youtube), en el que se muestra la brutal lapidación de un hombre por adúltero, junto con la de su amante.

Aunque, a juzgar por sus dimensiones políticas, la media verdad por antonomasia es la versión oficial del fenómeno de la violencia de género, a la que se ha puesto en este blog sobradamente la mitad que le falta.

Lo malo de este asunto es que, a fuerza de contar siempre la mitad de ciertas verdades, el feminismo omnipresente ha logrado convencer a las mitades femenina y masculina de la sociedad de que son víctima y verdugo, respectivamente, de la otra media.

El ritual5 de febrero de 2011

Da igual que truene o que llueva. Ellos siguen a piñón fijo, como hace 30 años. Unos, los del ramo del maltrato, porque han hecho de sus teorías, desmentidas por cientos de estudios, su medio de vida o su trampolín político. Otros, los del ramo de la prensa, porque tienen adoctrinada a su parroquia de lectores, fieles de por vida que piden siempre más de lo mismo. Leer la prensa es como ir a misa, un ritual de contenidos predeterminados que el feligrés espera encontrar inalterados cada mañana.

Así que ahí tenemos a El País oficiando, como cada día, su liturgia de género, asentada en principios absolutos y dogmas infalibles: el hombre es siempre el agresor y la mujer es siempre la víctima, la mujer nunca miente, las falsas denuncias de malos tratos no existen, etc. Durante años, los fieles han escuchado un día sí y otro también la misma letanía feminista, que, salvo cuatro herejes, nadie pone en duda.

Sin embargo, lo que propugnamos los cuatro herejes no parece descabellado: 1) que se respete el principio de presunción de inocencia, y 2) que se antepongan las conclusiones científicas a las elucubraciones de género. Vamos, lo que siempre han solido defender los heterodoxos: que prevalezcan el derecho y la razón.

La lacra2 de febrero de 2011

Suena a azote bíblico, a peste medieval... Los políticos, curanderillos de feria, fingen no conocer el remedio para erradicarla. O lo que es peor, aplican su jarabe de palo a sabiendas de que tiene efectos contraproducentes.

Si de verdad tuvieran un poco de voluntad terapéutica, nuestros jerarcas seguirían la rutina médica habitual:

  • Primero, diagnosticar el mal, es decir, realizar estudios objetivos para determinar la prevalencia real de la lacra en ambos sexos, o echar un vistazo a los cientos de estudios ya realizados.

  • En segundo lugar, determinar su etiología: pronto descubrirían que las leyes injustas y discriminatorias son el mejor caldo de cultivo para la lacra.

  • Por último, conocido ya el mal y sus causas, aplicarían el tratamiento adecuado, es decir, establecerían leyes justas y equitativas. La lacra empezaría a remitir.

El problema sería entonces qué hacer con la roña de la lacra, o sea, las colonias de parásitos que viven a costa de ella.

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